la lectura rápida: ¿porqué la gente no quiere leer libros densos?
Este ensayo está hecho con fines personales, sin ninguna intención de ofender a nadie (creo)
Esta semana me encontré haciendo scroll en Threads y como soy nueva en estas apps, decidí publicar algunas cosas cortas. Di con una usuaria que me dio gentilmente su opinión y amé su respuesta, porque me hizo pensar en los tiempos y en las formas de expresarnos.
La literatura, como tal, es una herramienta milenaria que busca implicarnos en una visión del mundo diferente a la que habitamos. Es una cosmovisión artística de un tercero que puede o no tocarnos. Es decir: no todo en la literatura es color de rosa y no todos los autores tienen razón. Grabate esto: no tenemos razón de nada. Aprendemos desde la experiencia personal, qué está bien y qué no, y cuando somos individuos sociales debemos ponernos en un acuerdo colectivo sobre lo que históricamente demuestra qué está bien en base a los hechos.
Los seres humanos somos criaturas que vivimos la vida desde la experiencia comunicativa. Somos los únicos que podemos usar el lenguaje como forma de manifestación: decir lo que pensamos, queremos y deseamos. El lenguaje, en sí, se desarrolla con el fin de la supervivencia en la manada y en la práctica, descubrimos (en tan bella singularidad) que también podemos ser verdaderos monstruos.
Conocimos la onomatopeya (hacer sonidos mudos) como la primera indicación de lo que pensábamos y trasladamos eso a dibujos y garabatos: lo que hoy conocemos como letras. Actualmente, el estudio de la palabra es una de las formas más hermosas de la antropología lingüística.
Leer atentamente (y no desde una lógica que reduzca el tiempo solo para terminar un libro) debería considerarse una materia obligatoria dentro de la alta gama de lectores actuales. Sin embargo, últimamente veo que los lectores, en su mayoría, consideran obras cortas y efímeras.
¿Cuándo surge el problema? Cuando una obra no es buena ni en calidad ni en mensaje.
No nombraré escritores contemporáneos que considero sobrevalorados, porque está mal desacreditar el trabajo del autor y la preferencia de sus lectores. Pero, en lo que va de los últimos años, he leído sus obras y son textos cortos, de narrativa básica, que carecen de enriquecimiento del lenguaje y de ideas sólidas.
La lectura es una práctica que enriquece la imaginación y el léxico. Es necesario conocer libros que nos inviten a mejorar las formas de comunicación, a conectar con ideas que nos hagan sobrevolar historias originales o tópicos no originales, pero bien estructurados y narrados.
Porque nos acostumbramos a una forma de vida que nos obliga a ir a mil por hora. Las redes sociales reducen cada vez más el tiempo en el que captamos una idea. Nos convertimos en zombis de lo efímero, en una especie de artificio que presta atención solo a lo momentáneo. Si es largo, no entretiene; si es corto, por ahí va.
Creo personalmente (como todo en este texto) que podemos volver a prestar atención a los detalles, a eso que nos enseña cómo describir una casa, una montaña o el lunar en una nariz. Si te preguntara ahora cómo describir esa pared que está frente a vos para que me la hicieras imaginar vívidamente, ¿podrías?
¿Podríamos volver a las bases de la lengua sin caer en el conservadurismo?
Sí, se puede. Se puede revolucionar desde la base sin necesidad de caer en los dilemas del nuevo mundo. ¿Sabés cuál es la verdadera revolución? Tomar ese libro largo, sentarse sin planificar y leerlo.
Si molesta e incomoda, leerlo aún más. Si aburre, dejarlo a un lado y seguir buscando formatos que nos entusiasmen, sin necesidad de caer en el reduccionismo comercial.
La lectura es un acto de crítica; es un acto de rebeldía.
Leer debe y tiene que ser la única práctica objetiva que nos lleve a mundos, situaciones y contextos más allá de la cantidad de páginas que contiene el lomo.
Somos personas, bendecidas por la forma de vida y la naturaleza que nos dio la biología y usar la lengua a nuestro favor es una de las más grandes virtudes del ser humano.
Te dejo esta cita de un gran escritor Argentino:
“La gente no quiere leer, quiere haber leído” Alejandro Dolina.
No busquemos haber leído, busquemos leer y mejorarnos.
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¿Vos no pensaste esta semana sobre el consumismo?
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