silasvernon·:
Silas suelta una carcajada. —No te endereces tanto, amigo. Sólo soy yo—y luego encoge un hombro.—, aunque te lo agradezco.—Una mirada a él.— ¿Tomando sol?— Y piensa en que, uh, hoy sí que se ha levantado temprano. Al reloj lo vio, como siempre, nada más no se le ocurrió que para otros el desayuno recién empezara. No es tarde, la verdad. Resultaría comprensible.—Perdón por interrumpirte. En realidad venía a pedirte auxilio… tengo un auto que no arranca y.. ahora que lo pienso, podría simplemente haberte llamado.
Relajó su postura al darse cuenta de que se trataba de su amigo. Era algo raro verlo por allí, ya que no solía frecuentar a su trabajo, pero su presencia era siempre bien recibida. “Bueno, ya sabes lo que dicen, al que madruga...” respondió con algo de humor, aunque en realidad a pesar de sus esfuerzos ningún dios parecía prestarle mucha ayuda. De hecho la rutina le costaba cada vez más. Asintió al escuchar que el joven lo necesitaba, sea lo que fuera estaba seguro de que podría hacerlo. “No hay problema, es más rápido si vienes. Dime qué necesitas. Ah y, ¿quieres algo para tomar?” ofreció, si había algo que Fabrice no olvidaba eran sus modales.










