Hace quince días comenzamos nuestra tercera Batelarea Experience. Eso sí, nada de amodiño! A tope de ilusión y conscientes de que iban a ser 22 días en los que le robaríamos horas al sueño, descanso al body y en los que la carretera se fundiría con nosotros.
Comenzamos en Vigo, después de reunirnos todo el equipo de Ursúas Film, con Amodiño de Batelarea, la Vito de Altrasán y el pequeño Audi Avant. ¡Ya estábamos todos para comenzar la aventura!
Primera parada: Aranzazu. Llegamos entre niebla a lo alto de las montañas. Fue día de carretera , al igual que el día 2 en los que todos esperábamos con ansia el momento de desenfundar el equipo para comenzar el rodaje de ficción de Ursúas Film.
El día 3 comenzamos por fin la primera jornada de rodaje, y nos estrenamos en Oberpallen, en la frontera entre Bélgica y Luxemburgo. Los días siguientes los gritos de “Acción!” se sucedieron en Charleroi, Tréveris y la carretera al borde del río Rhin hasta Trechtinghausen.
Esta tercera Batelarea Experience varía ligeramente respecto a las anteriores: Vagalume esta vez se quedó descansando. Creemos que se citó con Scania 69, y que os vamos a decir... nos alegramos por ellos! Así que nos vinimos con Amodiño: vibrante, viril, atractivo, flamante... y con un acabado perfecto.
Pero como este equipo es mucho más grande que los anteriores, la caravana Ursúas esta vez se completa con nuestro querido Audi Avant, la Vito Altrasán y Amodiño Batelarea. Acomodados en ellos viajan el director, Roi, que a cada rato nos sorprende con sus PIs (Planos Inventados), con un ansia habitual por “darle un giro a cualquier cosa previamente planificada”; Fon, director de fotografía, que nos intercala un tema de hip hop entre plano y plano; Javi, operador de cámara, con una ligera obsesión en la búsqueda de enchufes para cargar sus baterías; Alex, asistente de fotografía, pendiente siempre de fotografiar los mejores momentos con una mano mientras hace claqueta con la otra; Marta, asistente de dirección, peleándose cada noche con la impresora y con el reloj, para que todo salga en tiempo; Alba, encargada de producción, que creemos que pasa las noches estudiando idiomas para a la mañana siguiente sorprendernos a la hora de comunicarse con los responsables de las localizaciones; Marco, sonidista, que a parte de poner de moda que el grupo cheira a funky, no se le escapa un susurro gracias a todos los micros que tiene ocultos en los lugares más insospechados; Carlota, encargada de arte, a la que no se le resiste un brillo en la nariz, una arruga en la camisa de los actores o un cuadro pegado con cinta americana en una pared de ladrillo... anda encantada!; Cristof, cronista y co-guionista, el gigante del grupo que siempre se oculta tras su cuaderno de bitácora artesanal, para que no se le escape un detalle de la crónica Ursúas; Laura, producción (en este viaje), que es como una navaja suiza, tan pronto aprovecha un atasco para hacer unas lentejas como acicala a Amodiño para tenerlo guapo y preparado para el equipo; César, nuestro prota Urseira, entrando y saliendo del personaje, tanto que incluso a veces no sabemos si nos comemos el cuscus con Urseira o con César...; Estefanía, nuestra prota Inés, que nos contagia con su risa, esa que ella misma dice que se la regaló al personaje.
Ya llevamos 15 días en comuna y hubo días duros como el de Ferropolis, en donde grabamos hasta muy tarde (a parte de quedarnos encerrados tras las rejas de la localización, sin batería en uno de los cohes y rodeados de cientos de mosquitos), pero nos salvó el after que se montó entre la Vito y Amodiño con la espada láser de iluminación de los sets a modo de estrobo. ¡No faltaron las birras, la música y las risas! De vez encuando nos hace falta un ratito de desconexión para que el equipo no sólo tenga una relación laboral sino conseguir que este rodaje también sea una experiencia vital: la experiencia Ursúas.










