La Caída
Me revolqué entre el chaco
y me empapé en un insulso estímulo
una sacudida de infestación.
Mimeticé sus asperezas
y esculpí a sus mártires
Abracé al caos como un torbellino siniestro
Ferviente entusiasmo con matices de locura.
Sólo hay esto:
Precipicios al vacío.
Corrientes de alta mar que te sacuden
Y predisponen a la deriva.
Aquel silencio ensordecedor.
Le temo al vértigo
Es como una borrascada invasiva
un juego de niños que sube y baja
Aquella sensación yá lo pude sentir,
El abismo es ahora mi hogar
Preciso llevar siempre un salvavidas
Los recuerdos se desvanecen
tan fácil de entre las nubes
Las migrañas afloran
y dan paso a la tempestad humana
Una sutura aún presente
vuelve como aquel inicio
tán punzocortante y aguarras
Estoy en este punto medio,
Sabe a nada, es un punto de inflexión
no me identifico en ello.
Es como estar entre un diván y una alfombra
Navegando a merced de la corriente.
Me visitó el amor como una transición pasajera
me visitó tu calor, sentí una exhaustiva ofuscación
de mi ser.
El minutero sigue su trabajo
El pasajero espera
Es preciso saltar en este momento
Ningún faro anunciará la caída
Un ligero tartamudeo anunció
la atestada semblanza del piloto
!Qué bien se siente caer
Resarcir tus propias cenizas
Aferrarte al yugo
Sentir la clemencia a flor de piel!.
Noté algún cambio en mí
Mi cabeza quiere estallar
Hoy estoy de más en este siniestro espectáculo:
Nunca supe aterrizar.
~Bagdad Cafe~
















