Decidí que no era allá para comenzar, terminé y dejé restos de mí en un lugar en el cual deseaba florecer, pero no hice más que ahogarme y cuando pude. pedir ayuda, una ayuda que se sentó a observarme.
Entonces quise empezar de nuevo.
Y les pareció muy racional que lo hiciera distante, a todos y cada uno.
Esto es bastante personal, pero siento que es necesario que nadie tenga que recurrir a ello.
A veces las señales que damos en busca de ayuda son muy débiles tanto como nuestras ganas de abrir los ojos cada mañana, pero son esas señales las que pueden salvarnos.
Cuántos psicólogos podrías visitar para que encuentren que el remedio a tu tristeza sin causa aparente sea una lista, carta, o nota indeleble pero encriptada que tengas que quemar para aliviar tu melancolía, eso es absurdo, no funciona, tomen nota.
Escribí por meses, y cada mes tenía un nombre, empecé por abril y la lluvia, mayo y el vacío, junio de nuevas esperanzas, Julio abismal, agosto y el caos de la calma… pero conocer lo que sentía sólo numeraba los motivos para ahogarme, me anclé en mis profundidades.
También opté por aparentar mi bienestar, pero era tan obvio, bastaba con mirarme.
No era que hubiese querido inspirar tanta lástima, pero tampoco era sencillo pasar las páginas, había tinta manchada, notas indescifrables, recordatorios innecesarios para esta memoria.
No había de otra, o quizá sí, había una opción y era quedarme, -”no ves el esfuerzo que ellos hacen por ti para que estés aquí, sólo piensas en ti”- espero que te enorgullezcas porque eso fue mi venda, quedarme era aceptar que era lo suficientemente débil como para utilizar mis brazos si tenía frío, pero también enormemente fuerte como para entender que o podría cambiar en el intento mientras mantenía cerca de mí aquellos que no quiero perder.
Pero perder es una buena opción.
¿Qué tan ausente me encontraba de mí que les pareció más saludable que guardara distancia?
A todos y cada uno de ellos. No hubo más que un silencio incómodo, seguramente no había más ayudas.
Es sólo que una vez más no eres suficiente para algo.
Estoy segura que cortar parte de ti no es la solución, ni el cabello crece de la misma manera ni las manillas son suficientes, no lo vale.
Lo sé, también sé que no fue una buena idea tomar distancia, una buena idea para mí, aparentemente lo es, porque no me estás mirando, pero si pudieras hacerlo, cambiaría un poco el rumbo de todo esto. Pero supongo que fue mi única buena idea, hacer que no me vieran, porque sabes que es mucho más fácil fingir tu tono de voz a disimular una mirada.
Morada, las cosas se fueron rompiendo.