Balance: resumen histórico del Perú 2016- 2021
Cuando empecé a escribir en este espacio, en Perú acabábamos de elegir como presidente de la república a Pedro Pablo Kuczynski. Recuerdo anotar en un post-it su apellido para no pasar vergüenza en clase, porque nunca hasta hoy pude escribir "Kuczynski" correctamente y de memoria.
Quiero suponer que no fui la única estudiante que pasó por estos inconvenientes, y claro, que al menos como estudiantes nos mantuvimos informados de todos los acontecimientos que sucedieron al 28 de julio del 2016.
Kuczynski, a.k.a. PPK pipikey para los patas presentó un programa de trabajo enfocado en calidad en la educación pública, agua potable universal, reactivación económica, entre otras políticas, todo con mira a bicentenario de la república, o sea, este año (2021).
Todo iba relativamente bien, hasta que empezó a ir relativamente mal. Los últimos cinco años de gobierno han sido más inestables que toda mi vida sentimental, y con esto me arriesgo es graciosos y doloroso xd. Desde 2016 a 2021 hemos tenido cuatro presidentes cinco si contáramos a Mechita, 9 primer ministros, censuras de gabinetes, intentos de vacancia presidencial, dos congresos de la república, una vacancia exitosa.
El canal del congreso del Perú era más emocionante que la última temporada de Game of Thrones. Netflix tiene material de sobra para una serie con 4 temporadas como mínimo digo yo, solo digo.
Claramente este dramón fue enriquecido por diversos eventos, donde la región LATAM no fue indiferente. Para empezar, nuestro vecino país del Brasil realizaba una investigación a una empresa estatal de su nación y terminó descubriendo uno de los más grandes y escandalosos casos de delitos por corrupción de los últimos tiempos. Estoy hablando del caso Odebrecht.Esta empresa se llevó entre las patas otras empresas, públicas y privadas, políticos, figuras reconocidas, y de paso, la tranquilidad de toda Latinoamérica unida. Antes de Karol G, Bad Bunny y Naty Peluso, el mundo tenía los ojos puestos en LATAM por Marcelo Odebrecht y su cooperación eficaz.
Todos muy indignados, enojadísimos por la clase política, esa misma que nosotros elegimos, que nos había gobernado en los últimos 15 años.
Cuando todavía se desenmarañaba los acertijos de agendas, loncheras y cocteles, la naturaleza decidió jugar rudo. Durante febrero y marzo del 2017 el fenómeno del niño costero golpeo durísimo a miles de familias en el norte y parte del centro del país. Cada día una inundación en algún pueblo; caídas, ay no, perdón, desplomes de puentes; viviendas arrastradas por las corrientes de lodo y piedra. Cientos de damnificados, en provincias y ciudad capital. Infraestructuras colapsadas, gestiones municipales ausentes.
Y cuando parecía que no se podía dar solución a la situación, ese corazoncito peruano, ese pechito que come papa salió con pico y pala en mano para ayudar a los muchos compatriotas que lo perdieron todo ese año.
En los meses siguientes, y junto con el plan de reconstrucción del país, la economía empezó a avanzar, y a la par, junto al caso Lava Jato, la inestabilidad política entre el legislativo y el ejecutivo empezaba a intensificarse semana tras semana. La tensión de las investigaciones, y las posiciones políticas tal vez no recuerden todos los dimes y diretes, pero estas frases jamás: "toy chihuan", "el chat la botica", "yo estoy aquí por mi plata, señor" tan sesgadas se transformaron para inicios del 2018 en la renuncia de Pipikay a la presidencia, y la renuncia de Mercedez Araoz a la vicepresidencia.
Tras días de incertidumbre - dado que el segundo viceministro no se pronunciaba al respecto - , Vizcarra fue nombrado como presidente de la república un 23 de marzo de 2018.
El tipo de cambio menguaba, las inversiones se tranquilizaban, pero las peleas entre papi y mami (ejecutivo y legislativo) no cesaban. Las confrontaciones venían de ambas partes. De un lado, el parlamento, en su mayoría ocupado por una bancada de oposición, que jamás, desde que tomaron posesión de su curul, nunca aceptaron la derrota en las urnas de su lideresa. En la otra esquina, un ex presidente regional que tenía la firme convicción de confrontar, o enfrentar, como prefieran llamarlo, a la oposición, así estas acciones le cuesten la cabeza a varios ministros, y con estas, el avance de la cartera de los diferentes proyectos pendientes.
La tensión no se disipaba, se intensificaba vez tras vez. Y a esto se sumaba la gestión del judicial: las investigaciones a los diferentes agentes políticos de la nación en el caso Lava Jato, además del caso Los Cuellos Blancos del Callao, investigación que involucraba a diferentes redes de crimen organizado con las más altas autoridades de justicia del Perú.
Las protestas en las calles no fueron ajenas a este periodo, tampoco. Desde 2017 no recuerdo una navidad tranquila, sin sorpresas. Las negociaciones bajo la mesa, las alianzas políticas, y las traiciones nos traían a muchos con el rosario en la boca, aunque muchos no fuésemos católicos conversos.
Marcha del 23 de diciembre del 2017, en contra del indulto concedido al ex presidente Fujimori (preso por crímenes de lesa humanidad) marcaron un hito dentro del lustro. Manifestaciones multitudinarias empezaron sus procesiones por las ciudades del país.
La protesta del 5 de setiembre del 2019, en respuesta a la conducta parcial del congreso sobre las investigaciones de corrupción( Lava Javo y Cuellos Blancos) prepararon el entorno para lo que precedió al cierre del parlamento ese mismo año;
y finalmente el 12 y 14 de noviembre del 2020, en rechazo a la decisión del legislativo a deponer al presidente de la república en plena crisis sanitaria, económica y política; cuyo final resultó en varios heridos y la muerte de dos jóvenes manifestantes.
Es probable que haya habido muchas más manifestaciones durante estos 5 años, producto del desgobierno que vivíamos, pero a mi humilde criterio, son estas las más relevantes y significativas.
A muy pocos días del final del verano del 2020, la crisis sanitaria (COVID-19) se dio de manifiesto en el país. Hablar del coronavirus es un tema aparte, muy amplio y de muchísima reflexión, pero procuraré ser breve en este punto.
Los primeros días, entre la paltita emocionada y otros memes ocurrentes, el coronavirus expuso los problemas estructurales que el Perú ha tenido por décadas, y que en estos últimos meses pasaron la factura a nuestra nación:
Una economía altamente informal,
un sistema de salud completamente precario, y
un plan educativo ineficiente han sido - y siguen siendo - los problemas más retadores que nuestro país aún debe enfrentar.
El estado de emergencia no se ha levantado todavía en el Perú. Hay grandes esfuerzos por menguar los contagios, y con esto, las hospitalizaciones y decesos, pero lamentablemente no se puede cantar victoria. Si bien el volumen y velocidad de vacunados va en aumento (https://ourworldindata.org/covid-vaccinations), las estadísticas previas dan cuenta de los errores que hemos cometido en muchas áreas, y de muchas partes (https://www.minsa.gob.pe/datosabiertos/).
Las campañas electorales nos han heredado la inestabilidad de los últimos años. El actual presidente de la república no bolivariana del Perú y su gabinete de turno sigue causando inquietud en el mercado y la sociedad. No me atrevo a ser confiada, y tampoco pretendo serlo, pero creo que si hay algo que los peruanos hemos aprendido en estos años de escándalo e ingobernabilidad es que:
Es nuestra responsabilidad cada representante político que nos gobierna, porque fue de elección popular, y por ende, es nuestro deber fiscalizar todas sus acciones, y de ser el caso, exigir la modificación de sus errores.
Somos peruanos, somos uno, en las buenas (el mundial del 2018 que nadie olvidará) y en las malas (desde el Niño Costero hasta el COVID-19). Sabemos darnos una mano, o el brazo entero de ser necesario.
Tenemos un talento innato para los memes. Sino, pregunten a Leyla Chihuan, Carlos Tubino, Pedro Castillo, Mávila Huertas y entre otros. Creatividad no falta, y el apoyo…el apoyo hay que saberlo canalizar.
Retos tenemos, y también tenemos los activos suficientes para enfrentar todos los pasivos que quedan pendientes en nuestro país. El balance es necesario, así como hay momentos de incertidumbre, vendrán también los de calma y estabilidad. Por lo pronto, a chambear y jamás bajar los brazos ni la guardia, que si superamos al ex tóxico-a, de esta también nos recuperaremos.