Ser hombre
Ser hombre es entender el trabajo, no como una necesidad, sino como un privilegio es tener vergüenza y sentir vergüenza por burlarse de una mujer, por abusar del débil, por mentir al ingenuo.
Ser hombre es comprender la necesidad de adoptar una disciplina basada en principios sanos y sujetarse por su propia y deliberada voluntad a esa disciplina.
El mundo anda siempre en busca de hombres que no se vendan, de hombres, honrados, sanos desde el centro de la periferia, íntegros, hasta el fondo del corazón, hombres de conciencia, fija e inmutable, como la aguja que marca el norte hombres que no sé, jacten, ni huyan que no flaqueen, ni vacilen, hombres que, defiendan la razón, aunque los cielos caigan y la tierra tiemble, que tengan valor, si necesidad acicate, que sepan lo que deben decir, y lo digan! que sepan cuál es su puesto y lo ocupen, que conozcan su negocio y lo atiendan, que no mientan, ni se escurran, ni rezonguen, que no sean demasiado holgazanes para trabajar ni demasiado orgullosos para ser pobres, que quieran comer lo que han ganado y no deber lo que llevan puesto.





















