Carta de despedida nro: unknown.
Recuerdo un tiempo lejano en el que volver a casa me angustiaba. Saber que tenía que volver representaba el infierno. Tu compañía, en cambio, se sentía como un suspiro de alivio. Eras mi hogar, el lugar donde me sentía resguardada.
Hasta que el infierno fuiste vos.
Todos nos sonreían y decían que éramos almas gemelas, que estábamos hechos el uno para el otro. Donde estaba yo, estabas vos. Y yo también lo creí. Pero con el tiempo pude vislumbrar que era todo lo contrario. Lograste despertar en mí un sentimiento de autodesprecio, hasta hacerme creer que vos eras lo mejor que me podía pasar. Y cada pedacito de mí que se rompía, encontrabas la manera de utilizarlo en mi contra, hasta convencerme de que merecía estar rota.
Jamás me humillé tanto como aquella vez en que, llorando, te pedí por favor que dejaras de lastimarme. No te detuvo. Seguiste haciéndolo. Pero nada me enfureció tanto —no tus acciones decepcionantes ni tu pésima forma de tratarme— como el hecho de que, al negarte a aceptar tus errores, me hicieras dudar de mí y de lo que sentía. Lograste hacerme sentir culpable por mi propio dolor, hasta invalidarlo por completo
Decidí dar un paso al costado y comenzar a mirar por mí, porque ya no podía seguir perdiéndome de esa manera. Por primera vez, elegirme a mí misma significaba irme. No pensaba quedarme en un lugar en el que había dejado de sentirme bien, donde la felicidad se había vuelto ilusoria, fugaz. Tal vez, nunca fue mi hogar. Me alejé con la conciencia en paz, sabiendo que había entregado todo lo que podía entregar. Y entendí que no era mi responsabilidad que vos no lo valoraras.
Es sabido que esta no es la primera vez que te escribo una carta de despedida. En una de tantas discusiones sin sentido, en las que ambos éramos protagonistas, decidí escribirte para agradecerte por lo vivido. No seré yo quien niegue que aprendí cosas al lado tuyo; me enseñaste a perderle el miedo a lo desconocido, a animarme a nuevas experiencias.
Y quizás esa haya sido la última enseñanza que me dejaste.
Perderle el miedo a mi vida sin vos.














