“¿cézanne o monet?” sin contexto, dirige pregunta hacia la persona con mayor proximidad, aunque su mirada permanece deleitándose todavía con los cuadros que han conseguido despertar interés suficiente como para querer llevarse uno de regreso a casa. son solo réplicas de las obras, por supuesto, posible trabajo de algún contemporáneo parisino, pero eso no minimiza su valor. entonces, al cabo de unos segundos, desvía atención hacia quien le escucha para indicarle de cuáles habla. “¿a quién te llevarías tú a casa?”
pestañea un par de veces, índice rasca con cautela el costado de su rostro; su cabeza se inclina con suavidad hacia un costado y relame sus labios. está fingiendo meditarlo, y cualquiera que lo conozca sabe que, en ese momento, no hay nada pasando por su mente. nada. aire en su cabeza. se ve tentado, por un instante, a largar comentario burlesco, pero esta vez se muerde la lengua. “no tengo idea de quienes son esas personas” dígitos ahora descienden para rascar su barbilla, y genuinamente se distrae con las pinturas por un instante. “me gusta este,” señala al fin, basando su preferencia únicamente en lo colorido del mismo. entonces, tras un momento, gira el rostro en dirección a la morena. “pero podrías llevarte ambos sin problemas, ¿no?”













