“Desde hace varios años que, cámara en mano, salgo a recorrer diversos lugares de Aysén asombrándome de los colores, texturas, olores, formas y culturas que cada uno de los ecosistemas nos entrega.
Hace ya poco más de tres años he pausado el ritmo de caminata observando pequeñas especies que habitan en la infinitud del bosque, la cima deja de ser el objetivo, para detenerme en apreciar lo que está en mi ambiente más cercano, los pequeños musgos que forman pequeños paisajes casi marinos, los líquenes y sus figuras extra-terrenales, el sotobosque que abstraído podría ser la imagen fiel de la selva patagónica. Es así que descubro el reino fungi.
Este reino, sin rey. Este reino que se organiza de manera simbiótica con las otras especies del bosque, este reino que protege la vida de las especies humana y no humanas, es sin lugar a dudas un reino que debemos descubrir. Ya sea desde un ámbito científico, cultural y estético.
Es por esto que presentar un atlas fúngico, abordando las especies más representativas de la Patagonia desde cuatro miradas artísticas distintas (madera, acuarela, grabado y fotografía) es un viaje que sin duda debemos recorrer”.