II Alan Malcolm II
Aquel abrazo le hizo sentir un cosquilleo de felicidad que dibujó de seguida una sonrisa en su rostro. Alan la estrechó un poco más entre sus brazos con cuidado, disfrutando de su cercanía y compañía. Si el mundo no se había parado, a él le daba la sensación de que lo había hecho. Podría haberse quedado allí con ella en su burbuja particular y ya se hubiera conformado… Dejó escapar una ligera carcajada al oírla bromear y la miró con un deje de diversión.- Creía que ibas a decir que preferías verme preparando batidos de chocolate… Pero supongo que tu opción no está mal dependiendo de la situación… -comentó siguiéndole la corriente.
Siguió con la mirada la forma en que sus dedos reseguían uno de sus brazos, cerrando los ojos al poco después para saborear mejor aquellas caricias. Eran agradables, muy agradables… Y en parte hasta relajantes. Volvió a la realidad al escuchar el sonido de su voz, riendo por lo bajo ante aquel comentario. Sí, podía asegurar que le estaba convenciendo y mucho… Y sentir sus labios de nuevo por su piel no eran de mucha ayuda si quería evitar dejarse convencer. El Malcolm correspondió a aquel beso fugaz, mirándola directamente a los ojos de forma cariñosa mientras una sonrisa traviesa bailaba en sus labios.
- ¿Sí? ¿Me estoy portando mal? -preguntó lo más inocente que pudo y fracasando en el intento, escondiendo el rostro en el hueco del cuello de la Ward.- No sabía que lo estaba haciendo… -murmuró contra su piel antes de empezar a devorarla a besos que no pudo contener por más rato. Por mucho que estuviera escuchando cada una de sus palabras, no se le ocurría nada que decir… Se limitó a asentir con la cabeza, demasiado ocupado besando toda aquella zona… Hasta que mencionó a las niñas de nuevo. El cazador dejó escapar un resoplido y apoyó la frente en uno de los hombros de Andie, tratando de ordenar sus pensamientos. Debía y podía ser paciente… Era capaz de centrarse en aquel favor que le habían asignado… Y por suerte la Ward siguió la conversación con aquel otro tema.
Alan alzó la mirada de nuevo hacia ella, poniendo los ojos en blanco.- ¿No has visto nunca En busca del arca perdida? -preguntó sorprendido, sin poder evitar que sus mejillas se sonrojaran ligeramente al oír su otra pregunta. Carraspeó antes de hablar, rascándose la barbilla y esperando que no se riera de él.- ¿Qué cómo? Pues ya sabes… Iba de un lado a otro creyéndome que era el mismísimo Indiana Jones… -le explicó desviando la mirada avergonzado, aunque no pudo evitar dejar escapar una ligera carcajada.- A veces mi madre hasta acababa con dolor de cabeza. -Sonrió al oír su respuesta, sin poder evitar intentar imaginarse aquella imagen de Andie de pequeña jugando al béisbol.- Puedo imaginármelo. -dijo sin malicia y sin borrar la sonrisa.
No se esperó para nada que le formulara aquella cuestión, pero sonrió de inmediato mientras meditaba en su respuesta en silencio. Niño o niña… Era difícil saberlo. Sobretodo cuando no había empezado a imaginarse una estabilidad como aquella hasta empezar su relación con la Ward.- No sabría decir… Ahora mismo, ambas opciones me hacen ilusión. -respondió al no ser capaz de llegar a una conclusión en concreto. Además, seguro que sería de lo más sobreprotector fuera niño o niña… coffcoff.- ¿Y tú que piensas? ¿Un niño o una niña?
Solamente podía mirarla con todo el amor y admiración que tenía por ella, aunque fue inevitable que sonriera de forma traviesa al oírla antes de que iniciara aquel beso, correspondiéndole de inmediato a la par que reseguía su espalda en caricias circulares. El Malcolm pudo sentir como su cuerpo se estremecía de pies a cabeza, embriagado por todas las sensaciones que le transmitía. Aquella ternura que tanto le gustaba… La forma en que sus lenguas se encontraban y le hacía temblar… El cosquilleo de su interior se iba acentuando y ladeó la cabeza en un intento de alargar aquella caricia todo lo que pudiera, sintiendo la respiración pesada al separarse. Por mucho que quisiera agradecerle todas aquellas palabras, su mente no era capaz de pensar con claridad… Menos cuando las manos de su pareja se deslizaban por su cuerpo, siendo esta vez él quien movió las caderas inconscientemente.
Por muy tentador que fuera acortar la distancia entre sus labios, tomó una bocanada de aire y la miró a los ojos con un deje de preocupación, tratando de encontrar la respuesta que buscaba en ellos. Ya no era solo el que pudiera dar una imagen de irresponsable, Andie también debía cumplir con sus obligaciones. No quería traerle ningún tipo de problema… Necesitaba estar seguro de que no pasaba nada. Pero la impaciencia empezaba a ser demasiado grande y la espera se le antojaba más larga de lo que iba a ser en realidad…
Aquella sonrisa cariñosa hizo que se desvaneciera cualquier sentimiento negativo, sintiendo como esta vez el corazón latía con fuerza y rapidez al oírla repetir sus palabras, haciendo aquel futuro juntos fuera más real. Acarició la mejilla de la cazadora y le recolocó un par de mechones detrás de la oreja en gestos delicados.- Es perfecto. -mencionó con afecto, mirándola de igual forma. Aún no tenían a su bebé y ya podía imaginar aquella vida en familia…
Le dio un toquecito en la nariz con el dedo indice, recuperando una expresión picaresca.- Y lo que vaya a ocurrir ahora, va a quedar como un secreto entre nosotros. -le pidió en un murmuro lo más serio que pudo, aunque era difícil contener una sonrisa divertida (Esperaba que el karma no le castigara por aquel gesto irresponsable que iba a hacer). Hizo bajar a Andie de su regazo para poder levantarse, sin tardar en tomarla de la mano antes de acercarse hacia las niñas.- ¡Princesas del Reino de las hadas! -las llamó de forma teatral, captando de inmediato su atención.- ¡La reina malvada ha decidido secuestrarme y dice que no me liberará al menos que le llevéis diez gamusinos a cambio! -anunció mientras improvisaba sobre la marcha y retrocedió un par de pasos sin soltar a la Ward.- Trataré de escapar, pero buscad los gamusinos… Por si acaso. ¡Y no os alejéis mucho de aquí!
Apretó los labios para ocultar una sonrisa llena de diversión al ver como las pequeñas salían disparadas a corretear por el parque, volteando entonces para quedar de cara a su pareja.- Creo que tendremos que darnos un poco de prisa… -dijo en voz baja, empezando a caminar a paso rápido en dirección contraria.
Lo batidos de chocolate también sonaban muy bien, pero no había mejor imagen que la que había nombrado antes. A no ser que fusionara ambas, entonces sí que tenía una clara vencedora. Rió pervertida con tal solo imaginarlo por lo bajo, a lo mejor lo podía proponer en un futuro próximo. Como no estaba de más, decidió compartir aquella imagen con él... Pero una vez más, tenía que llevar cuidado con las niñas por lo que se acercó a su oído para murmurarlo. -¿Y sin camiseta preparando batidos de chocolate? Preguntó fingiendo un tono inocente. -Si te manchas, puedo ayudar a limpiarte. Se encogió de hombros con muchas más ideas pasando por su cabeza. En otro momento podría ponerlas en prácticas, ahora tenía otro tipo de situación entre manos.
Y quién le iba a decir que de encontrarse por casualidad a Alan en el parque haciendo de canguro, podía desencadenar a una manera de librarse de dichas niñas para portarse mal. Hubiera puesto los ojos en blanco con tan solo pensarlo sino los hubiera cerrado al querer disfrutar plenamente de los labios del cazador resiguiendo la piel de su cuello beso a beso. Movió las manos por su pelo, acariciando y presionando cada vez que tocaba un punto más sensible y la hacía estremecer por completo. Suspiró, conteniendo otros sonidos por miedo a que alguien les escuchara. Por suerte no parecía haber mucha gente por el parque a aquellas horas.
-¿Ah no...? ¿No sabes lo que estabas haciendo mal? Sonrió y ladeó la cabeza, se mordió el labio inferior para no quejarse de que se hubiera detenido con sus atenciones. Le había sabido a poco... Aunque imaginaba que todo lo que devendría ahora resultaría insuficiente. Lo necesitaba mucho más. Bajó un poco las manos acariciando sutilmente su nuca, descendiendo un poco más para acariciar los hombros sobre su camiseta. Movimientos lentos que trataban de poner freno a todo lo que sentía y quería, no podía darle rienda suelta hasta que tuviera ciertos temas resueltos.
Suspiró... Pero automáticamente se echó a reír a carcajadas. Negó con la cabeza y se apresuró a comentarle lo que le había hecho gracia, no se estaba riendo de él sino que había recordado algo de repente. -¿Por eso te disfrazaste de Indiana Jones en Halloween? Lo recordaba como si fuera ayer, aunque hubiera estado un poco borracha, y ahora le daba un poco de sentido a que hubiera escogido tal disfraz. La sonrisa poco a poco se volvió tierna, escuchando como hablaba de su madre. Ayy lo que esa mujer debía de haber soportado. -Ojalá pudiera verlo por un agujerito. Le pellizcó el brazo sin demasiada fuerza y se inclinó para esconder el rostro en el hueco de su cuello. Ahora sería su momento de ver a su hijo o hija jugar a algo hasta sacarles de quicio y darles dolor de cabeza. A pesar de eso, no podía esperar a vivirlo.
Pensar en ello la llevó a meditar la pregunta del Malcolm. Dado que no había pensado nunca que gustaría de tener una familia... (Y mucho menos con Alan) No había fantaseado jamás con una preferencia. Alzó la mirada hacia sus ojos y finalmente le pasó la corona que hasta ese momento había estado acaparando. -Una niña, así te podré ver de nuevo como princesa Rainbow. Bromeó y tras ello lo rodeó con sus brazos antes de inclinarse para besarlo con lentitud, disfrutando cada roce y cercanía.
Hablar de ello aún lo hacía más cercano... Imaginaba que, como todo, implicaría su tiempo. Pero no iba a quejarse tampoco por ello. Pero aún así lo notaba cercano. Un futuro que nunca antes se había imaginado... Sobretodo después del accidente y de cómo su vida había cambiado por completo, desestabilizándose. Detroit, sin embargo y quién lo hubiera dicho, había aportado de nuevo esa estabilidad a su vida. Volvía a tener a Jaime (aunque no fuera exactamente a su lado). Mantenía su amistad con Agatha. Y sobretodo lo tenía a él... Alan era el que más estabilidad había aportado a su vida. Se preguntó si sus padres habrían sentido lo mismo al encontrarse el uno al otro.
Bajó de su regazo al ver sus intenciones de alzarse, hubiera resoplado sino imaginara que tenía algo interesante rondando la cabeza. Pero jamás habría adivinado qué era. -¿Gamusinos? Murmuró atónita. ¿Para qué ella iba a querer diez gamusinos...? Decidió que lo mejor era no protestar y refunfuñar, tenía que parecer verídico para las niñas y así poder ganar el suficiente tiempo. -Sí, sí... Gamusinos... Las siguió con la mirada, preocupada de dejarlas solas. Apretó los labios, por una parte quería ser responsable... Pero es que por la otra...
Abandonó todo pensamiento cuando de repente echaron a andar y se sonrojó solo de escucharlo. Ahora sí que significaba literalmente ahora. Trató de frenarlo sin soltar su mano para que se detuviera un momento a pesar de no tener un tiempo ilimitado. -Alan... Se soltó de él para poder atrapar su rostro, se alzó lo justo para llegar hasta sus labios y los atrapó con los suyos sin ser tan paciente o delicada como antes podría haber estado. No le pidió permiso sino que directamente abordó la boca ajena, buscando más controlar el beso. Bajó las manos cuando estuvo apunto de separarse de él, colándose una vez más bajo su camiseta para poder acariciar la espalda.
Se separó lo justo para que sus labios quedaran a un solo roce y buscó su mirada. -¿Y a dónde vamos? No podemos alejarnos mucho, por si acaso... No lo admitiría, pero estaba preocupada por las niñas también.
















