Andie. ( ♥‿♥ )
Normalmente no le asaltaban tantas dudas, pero en tema de relaciones era altamente insegura. Aquella era la primera vez que compartía tanto con una persona, que se abría sin muros ni corazas y le regalaba no solo su atención sino el mayor de sus afectos. Se sentía con suerte, con mucha suerte. Alan era maravilloso. Y cada una de sus palabras le hacían sentirse como la persona más afortunada. Quería que fuera feliz, se lo merecía, y le alegraba mucho saber que quisiera compartir la felicidad con ella. -Lo mismo puedo decirte… Susurró y lo abrazó rodeando sus hombros con los brazos y escondió su rostro contra el hueco de su cuello. -Aunque me gusta más mirarte cuando no llevas la ropa puesta. Bromeó sin apartarse de él ni gozar de su expresión. Cerró los ojos y disfrutó de aquella cercanía que no solo la sentía como física sino que nunca se había sentido tan cercana y unida a una persona.
Aquella distancia estaba bien para un abrazo, para conformarse con pasar el tiempo a su lado… Era suficiente para ella… Sino fuera porque una buena parte de su mente, que ganaba terreno segundo a segundo, necesitaba de algo mucho más que un simple abrazo o de acercar su cuerpo más al suyo. Había demasiadas barreras y requería de seguir explorando más allá de su rostro y el cuello. Quería deshacerse de esa camiseta en primer lugar, pero de nuevo se obligó a pensar en las niñas y dónde se encontraba. Y, además, seguía de uniforme y teóricamente trabajando.
Contuvo el aliento al escuchar su voz entrecortada, lo que lograba con sus pequeñas atenciones. Sabía que podía obtener más y quería, pero… Las niñas, las niñas, las niñas. Se mordió el labio inferior y sus manos se movieron libremente para reseguir los brazos de su pareja. Se detenía para explorar la calidez de su piel, su tacto, cada detalle que lo hacía único… Detallándolo como si fuera la primera vez que lo tocaba y tuvieran todo el tiempo del mundo. -Bien, eso es que te estoy convenciendo. Murmuró, sin ser necesario, solo con su mirada podía asegurar que lo que le pasaba por la cabeza era lo mismo que cruzaba la mete del Malcolm. Alzó el rostro hacia la otra oreja, cambiando de nuevo de posición. Esta vez no le mordisqueó el lóbulo sino que bajó unos centímetros para besar y marcar la piel bajo éste. -Aunque no descarto igualmente esposarte, por portarte mal. Rió por lo bajo y se apartó de él para buscar su mirada, sonrió de lado tras besarlo en los labios.
-No solo me estás pidiendo que descuide mis servicios a la comunidad, a dejar tantos y tantos coches sin multar… Sino que incitas a que te secuestre. Se encogió de hombros, hubiera fingido una expresión de escandalizada pero no creía que fuera necesario. Los dos sabían que estaban bromeando y que al final solo era un modo de picarse hasta que encontraran la manera de llegar al punto de pertenecerse mutuamente. -Además de desatender a las pobres niñas… Pero a Andie no le daban ninguna pena precisamente. Agradecía que gracias a ellas hubieran tenido la oportunidad de hablar de aquel tema, pero ya está. Todo hablando, podían esfumarse. Puso los ojos en blanco al ser consciente de sus propios pensamientos. ¿Cuando tuvieran hijos propios también se despistarían tanto de sus obligaciones? Los compadecía desde ya.
Sino implicara las explicaciones a la McKay, les hubiera llevado a las niñas ella misma si así lograba tener el tiempo suficiente para pasar con su pareja asolas. Pero era arriesgado acercarse a Agatha, ya había tenido suficiente con que hubiera invadido su piso sin permiso. Suspiró y se centró en la pregunta de Alan, arqueó una ceja al escuchar la suya. -¿Al arca perdida? ¿Y cómo se supone que jugabas a eso? Nunca lo había escuchado. A lo mejor porque no era muy fan de ese tipo de películas… -Me gustaban los deportes. El béisbol sobretodo… No recordaba haber pasado mucho tiempo con las muñecas o disfrazada de princesas como las hijas del compañero del Malcolm. -Aunque creo que estaba influenciada por mis padres, siempre habían querido tener un niño. Aunque eso estaba segura que no la hacía menos niña… Y de todos modos, sí que encontraba más interesante los deportes que las princesas y el té. Pero aquella reflexión le ayudó a preguntar algo más, solo por curiosidad. -¿A ti que te gustaría más? ¿Un niño o una niña?
Bajó la mirada cuando una de las manos de su pareja se soltó de la suya y se dedicó a abrir el primer botón de su camisa. Se mordió el labio inferior, ¿solo uno…? Era tan poco… Aunque era más de lo que tenía hacía unos segundos. Suspiró, no solo embriagada por la necesidad de sentirlo más sino por también su afecto y cómo el futuro que deseaba tener a su lado se iba acercando poco a poco. Alan estaba listo para dar un paso más allá, uno de muy importante, por lo que ella también se sentía capaz.
-Entonces que sea ahora. Asaltó sus labios una vez más, profundizando pero dotando a la vez el beso de suavidad y ternura, se abrió paso por ellos buscando juguetear un poco con la lengua del otro. Al separarse buscó su mirada sin ir muy lejos, dejando sus labios a un solo roce. -Sigo pensando que vas a ser un padre maravilloso, nada me hará cambiar de opinión. Deslizó sus manos por el torso del cazador y las introdujo con sutileza bajo su camiseta para poderlo acariciar en el bajo vientre. -No te preocupes por mi descanso, tienes todo el tiempo y la atención que quieras. Le sonrió con picardía pero no tardó en volver a recordar un pequeño pero significativodetalle. -¿Y las niñas? Suspiró y quiso volver a centrarse, apartó las manos sobre él y las dejó reposando sobre su torso.
Seguía dejando su rostro cerca y esta vez sonrió con cariño, devolviéndole una mirada cargada de todo el amor que sentía por él. Se estremecía, en un buen sentido, solo con escuchar nuestro. -Nuestro bebé… Repitió notando como el corazón se le aceleraba solo con imaginarlo. -Nuestra familia… Suena perfecto.
Aquel abrazo le hizo sentir un cosquilleo de felicidad que dibujó de seguida una sonrisa en su rostro. Alan la estrechó un poco más entre sus brazos con cuidado, disfrutando de su cercanía y compañía. Si el mundo no se había parado, a él le daba la sensación de que lo había hecho. Podría haberse quedado allí con ella en su burbuja particular y ya se hubiera conformado… Dejó escapar una ligera carcajada al oírla bromear y la miró con un deje de diversión.- Creía que ibas a decir que preferías verme preparando batidos de chocolate… Pero supongo que tu opción no está mal dependiendo de la situación… -comentó siguiéndole la corriente.
Siguió con la mirada la forma en que sus dedos reseguían uno de sus brazos, cerrando los ojos al poco después para saborear mejor aquellas caricias. Eran agradables, muy agradables… Y en parte hasta relajantes. Volvió a la realidad al escuchar el sonido de su voz, riendo por lo bajo ante aquel comentario. Sí, podía asegurar que le estaba convenciendo y mucho… Y sentir sus labios de nuevo por su piel no eran de mucha ayuda si quería evitar dejarse convencer. El Malcolm correspondió a aquel beso fugaz, mirándola directamente a los ojos de forma cariñosa mientras una sonrisa traviesa bailaba en sus labios.
- ¿Sí? ¿Me estoy portando mal? -preguntó lo más inocente que pudo y fracasando en el intento, escondiendo el rostro en el hueco del cuello de la Ward.- No sabía que lo estaba haciendo… -murmuró contra su piel antes de empezar a devorarla a besos que no pudo contener por más rato. Por mucho que estuviera escuchando cada una de sus palabras, no se le ocurría nada que decir… Se limitó a asentir con la cabeza, demasiado ocupado besando toda aquella zona… Hasta que mencionó a las niñas de nuevo. El cazador dejó escapar un resoplido y apoyó la frente en uno de los hombros de Andie, tratando de ordenar sus pensamientos. Debía y podía ser paciente… Era capaz de centrarse en aquel favor que le habían asignado… Y por suerte la Ward siguió la conversación con aquel otro tema.
Alan alzó la mirada de nuevo hacia ella, poniendo los ojos en blanco.- ¿No has visto nunca En busca del arca perdida? -preguntó sorprendido, sin poder evitar que sus mejillas se sonrojaran ligeramente al oír su otra pregunta. Carraspeó antes de hablar, rascándose la barbilla y esperando que no se riera de él.- ¿Qué cómo? Pues ya sabes… Iba de un lado a otro creyéndome que era el mismísimo Indiana Jones… -le explicó desviando la mirada avergonzado, aunque no pudo evitar dejar escapar una ligera carcajada.- A veces mi madre hasta acababa con dolor de cabeza. -Sonrió al oír su respuesta, sin poder evitar intentar imaginarse aquella imagen de Andie de pequeña jugando al béisbol.- Puedo imaginármelo. -dijo sin malicia y sin borrar la sonrisa.
No se esperó para nada que le formulara aquella cuestión, pero sonrió de inmediato mientras meditaba en su respuesta en silencio. Niño o niña... Era difícil saberlo. Sobretodo cuando no había empezado a imaginarse una estabilidad como aquella hasta empezar su relación con la Ward.- No sabría decir... Ahora mismo, ambas opciones me hacen ilusión. -respondió al no ser capaz de llegar a una conclusión en concreto. Además, seguro que sería de lo más sobreprotector fuera niño o niña... coffcoff.- ¿Y tú que piensas? ¿Un niño o una niña?
Solamente podía mirarla con todo el amor y admiración que tenía por ella, aunque fue inevitable que sonriera de forma traviesa al oírla antes de que iniciara aquel beso, correspondiéndole de inmediato a la par que reseguía su espalda en caricias circulares. El Malcolm pudo sentir como su cuerpo se estremecía de pies a cabeza, embriagado por todas las sensaciones que le transmitía. Aquella ternura que tanto le gustaba... La forma en que sus lenguas se encontraban y le hacía temblar... El cosquilleo de su interior se iba acentuando y ladeó la cabeza en un intento de alargar aquella caricia todo lo que pudiera, sintiendo la respiración pesada al separarse. Por mucho que quisiera agradecerle todas aquellas palabras, su mente no era capaz de pensar con claridad... Menos cuando las manos de su pareja se deslizaban por su cuerpo, siendo esta vez él quien movió las caderas inconscientemente.
Por muy tentador que fuera acortar la distancia entre sus labios, tomó una bocanada de aire y la miró a los ojos con un deje de preocupación, tratando de encontrar la respuesta que buscaba en ellos. Ya no era solo el que pudiera dar una imagen de irresponsable, Andie también debía cumplir con sus obligaciones. No quería traerle ningún tipo de problema... Necesitaba estar seguro de que no pasaba nada. Pero la impaciencia empezaba a ser demasiado grande y la espera se le antojaba más larga de lo que iba a ser en realidad...
Aquella sonrisa cariñosa hizo que se desvaneciera cualquier sentimiento negativo, sintiendo como esta vez el corazón latía con fuerza y rapidez al oírla repetir sus palabras, haciendo aquel futuro juntos fuera más real. Acarició la mejilla de la cazadora y le recolocó un par de mechones detrás de la oreja en gestos delicados.- Es perfecto. -mencionó con afecto, mirándola de igual forma. Aún no tenían a su bebé y ya podía imaginar aquella vida en familia...
Le dio un toquecito en la nariz con el dedo indice, recuperando una expresión picaresca.- Y lo que vaya a ocurrir ahora, va a quedar como un secreto entre nosotros. -le pidió en un murmuro lo más serio que pudo, aunque era difícil contener una sonrisa divertida (Esperaba que el karma no le castigara por aquel gesto irresponsable que iba a hacer). Hizo bajar a Andie de su regazo para poder levantarse, sin tardar en tomarla de la mano antes de acercarse hacia las niñas.- ¡Princesas del Reino de las hadas! -las llamó de forma teatral, captando de inmediato su atención.- ¡La reina malvada ha decidido secuestrarme y dice que no me liberará al menos que le llevéis diez gamusinos a cambio! -anunció mientras improvisaba sobre la marcha y retrocedió un par de pasos sin soltar a la Ward.- Trataré de escapar, pero buscad los gamusinos... Por si acaso. ¡Y no os alejéis mucho de aquí!
Apretó los labios para ocultar una sonrisa llena de diversión al ver como las pequeñas salían disparadas a corretear por el parque, volteando entonces para quedar de cara a su pareja.- Creo que tendremos que darnos un poco de prisa... -dijo en voz baja, empezando a caminar a paso rápido en dirección contraria.
















