Qué tal si solo... ¿Comenzamos a correr?
Sinceramente, muchas veces e deseado correr fuera de mi casa, de mi escuela, de donde sea que este; solo correr sin decir nada a nadie ni escribirlo en algún lugar. Solo desaparecer hasta que llegue a un lugar en el que solo este yo. Sin nadie qué me acompañe más que el puro y limpio oxígeno. Sin palabras de por medio diciendo o gritando mis errores y defectos. Sin personas que se crucen en mi camino y destruyan todas mis esperanzas. Solo yo en cualquier lugar. Pero me di cuenta de algo, que me hizo correr aunque no sirviera de nada, y aunque no me moviera para nada. Y es que me di cuenta de que; por más que yo corra, me esconda, e incluso vuele… Jamás voy a poder escapar de lo que pienso de mi misma. Y es que ¿para que diablos correr si de todos modos, en cualquier oportunidad que tenga yo misma de pensar con claridad y dejar de correr, me volveré a perder en un inmenso bosque de torturas propias? Y cuando me de cuenta de lo que soy, volveré a correr. Y entonces volveré a pensar todo esto. Pero después… Lo volveré a hacer. Volveré a tener miedo de mi misma y de todos. Y volveré a correr. Aunque no sirva para nada.

















