Dolor y gritos
Dureza, decepción y lagrimas, podrían describir perfectamente mi estado mental, el cual por la cantidad de sucesos vividos no se encuentra estable, aunque pretenda aparentar que no pasa nada tras una falsa sonrisa que hace creer que todo va bien, mientras por dentro no hago más que gritar y llorar por todo el sufrimiento que hay dentro de mí.
Es duro asumir que no estas bien, pero más duro aceptarlo públicamente, pues es un signo de debilidad el cual nos hace sentir frágiles y que las personas tienen algo con lo que hundirte, una mota de poder sobre ti.
Tras replantearme toda mi vida, la cual ha estado hasta arriba de mierda y dolor, cada vez que intentaba salir del pozo sin fondo, me volvían a empujar hacia su interior oscuro y lleno de tristeza.
Hubo en mi vida años felices, inocentes alejados de la penumbra, pero en un punto de mi vida, algo se rompió y la balanza se inclino hacia el lado equivocado, haciendo que todo aquello bueno que me quedaba desapareciera para hundirme en una espiral de dolor y sufrimiento continuo.
Empezó a una edad temprana en uno de los momentos más cruciales de una persona, un momento en el cual, si no hubiera pasado, podría ser de otra forma y no estar tan rota por dentro.
El recuerdo de ese suceso es borroso pues me hizo tanto daño por dentro que mi cuerpo quiso borrarlo y tener ciertos recuerdos, para que no olvide lo que paso, pero sin cierta lucidez.
Era un año de transición, un año de cambios y muy frágil, pero sin importar en mí, cogieron y me rompieron, trozos de cristal en el suelo y soledad. Burlas y más burlas, meses de lloros y gritar.
Miedo de seguir en esta situación, pero más miedo de no seguir allí. Pensamientos destructivos e indecentes para mi edad, pensamientos que harían daño a personas que no deberían sufrir, pero que acabarían con mi sufrimiento para siempre.
No se es consciente del daño que se esta causando hasta que ya es tarde y la persona dañada ya no puede más y decide que no va a haber más daño callando su vida y no estando más.
No podía causarles el mismo dolor que me habían causado a mí, no podía hacerles eso a las personas que habían estado apoyándome e intentando sacarme una sonrisa, aunque fuera por dos segundos.
No podía acabar con este sufrimiento de esa forma, ya acabaría de alguna forma, pero no lo haría con tanto sufrimiento.
Los siguientes años estuvieron llenos de subidas y caídas, pero no es hasta dentro de un par de años hasta que volví a caer en el pozo, mi cuerpo se hundió en la oscuridad, la cual no creía que vería la luz en mucho tiempo.
Los días se volvieron negros, gritos en mi interior pidiendo ayuda mientras mi boca cerrada no hacía nada por gritar. Decepción y pesimismo, necesidad de atención y cuidado.
No sabía que pasaba conmigo, todo el día sufriendo dolor que solo se podía callar durante minutos con heridas en mi piel, liberación de endorfinas con lesiones que hacían que olvidara ese dolor que me seguía hundiendo a pesar de pensar que había tocado fondo.
No sabía que era lo que mi mente le hacía a mi cuerpo, no quería reír, no quería dibujar, no valoraba lo que hacía pues total de que vale esforzarme en algo que no va a llegar a nada, tampoco tenía fuerza para levantarme y salir de la cama y afrontar cada día.
No se como logre salir de aquel pozo, pero en breves iba a volver a entrar.
Dos años después acabe con una experiencia que me estaba volviendo a romper las piezas que tanto me había costado pegar.
Se me presento como una persona que me haría feliz, que me apoyaría, que podría ser el amor de mi vida y me ayudaría a no volver a hundirme. Por un tiempo fue así, de los mejores años de mi vida, me sentía feliz y veía la vida de otra forma, sonreía de verdad.
Pero no sabía que todo aquello que me estaba haciendo tanto bien, tenía un trasfondo que me estaba haciendo daño, me estaba quitando esa sonrisa de mi cara y poco a poco destrozando mi corazón.
Las peleas que duraban 5 minutos y eran cada mucho tiempo empezaron a ser mas constantes y cada vez duraban más. Cada vez me sentía más asfixiada, una presión en el pecho que no me dejaba coger aire.
Llegue a un punto de no retorno, donde abrí los ojos y me di cuenta de que me había vuelto a meter en el pozo, ahí decidí que necesitaba acabar con este sufrimiento, decirle adiós a mi primera relación, la cual me había hecho creer que pasarlo mal y llorar eran formas de demostrar el amor.
Cuando decidí acabar con todo, creo que fue una de las peores noches que he pasado, pues me ahogaba entre mis lágrimas, le estaba diciendo adiós a una persona que había estado a mi lado durante dos años, con quien había pasado grandes momentos pero que me estaba destrozando.
No quería que acabara de forma fatal, pero con el paso de los días, me seguía haciendo daño a pesar de pensar que ya no podría romperme más.
Semanas de llantos y alcohol para ahogar las penas, perdida del apetito y de las ganas de que llegará el siguiente día.
Cuando pensé que ya no podría hacerme daño y yo ya podría hacer lo que quisiera con mi vida y mi cuerpo, pues son míos, descubrí que cada movimiento que hacía estaba siendo observado y no podía hacer mi vida con total libertad, pues de forma directa o indirecta observaba todos los pasos que daba en mi vida, algo que congelo mi corazón y rompió en mil pedazos.
Todavía recuerdo las últimas palabras que me dijo “No vas a encontrar nadie que te soporte, vas a estar siempre sola” palabras que me han afectado de forma grande, de tal forma que realmente creo que es verdad, como una persona que me ha querido tanto ha logrado hacerme tanto mal.
Mientras estaba viviendo esto, otra noticia desgarradora para mi llegó, la peor noticia que me podían dar en este mundo.
Como a una persona tan buena y que siempre había estado y hecho todo por que tuviera una sonrisa en la cara, como podía el mundo hacerle esto, como podía hacerme esto con lo hundida que estaba, una patada en mi boca para hundirme en el pozo otra vez.
Una enfermedad que nos estaba hundiendo y que tras meses de lucha, de lagrimas y con esperanzas, todo llego a su final, ese momento en el cual tu respiración se detiene, las lagrimas empiezan a brotar de mis ojos y lo único que quieres es gritar y que todo acabe, un puñal en tu corazón que te deja una herida que siempre va a estar abierta, el pensamiento de no volver a ver a esa persona que te ha visto crecer, te ha criado y guiado para elegir el camino correcto, que cada vez que te caías, el estaba allí para levantarme y empiezas a pensar en todos los momentos que no va a estar a tu lado, no me va a ver graduarme de una carrera que tanto ha luchado por que hiciera, no va a estar allí para acompañarme al altar si alguna vez me caso, va a perderse el nacimiento de sus nietos, no va a estar a mi lado en todos los momentos de mi vida, no tengo palabras para describir todo lo que estoy sintiendo e este momento.
Nadie esta preparado para recibir algo así, ni, aunque lo esperes en algún momento.
No sé, le estoy muy agradecida a todas aquellas personas que han estado apoyándome e intentando que me olvide de lo que este pasando, intentado sacarme una sonrisa.
Puede que parezca que estoy bien, porque hago como si no hubiera pasado nada, como si mi vida no hubiera pasado por algo tan duro, como intento aparentar que todo va bien, cuando no es así.
Pero en este caso no puedo dejar que me hunda, por él, tengo que seguir hacia delante y que se sienta orgullosa de mi y de todo lo que he hecho y como he evolucionado.
Después de este duro golpe, el cual me ha hecho tocar fondo del todo, solo puedo seguir subiendo, puede que caiga, pero me seguiré levantando, tengo que empezar a abrir los ojos y realizar todas aquellas cosas que por miedo o por vergüenza me he cohibido porque la vida es muy frágil y puede que el día de mañana ya sea tarde para todo.














