Hay algo que sigo sin entender.
¿Por qué te duele tanto que la gente me quiera?
ÂżPor quĂ© te incomoda que me tengan cariño, que hablen bien de mĂ, que me reciban con gusto, que me defiendan cuando no estoy, que celebren mis logros como si fueran propios?
No hago campañas para que me quieran. No colecciono favores. No vivo negociando afecto.
Simplemente existo. Soy yo. Y, aĂşn con defectos, la gente suele encontrar en mĂ algo que vale la pena conservar, cultivar, cuidar, querer...
Quizá eso es lo que duele: descubrir que hay personas que no tienen que convencer a nadie de que las amen. No porque sean perfectas, sino porque su forma de estar en el mundo despierta cariño de manera natural. No necesitan perseguir la aprobación, mendigar atención ni convertir cada relación en una batalla por ser elegidas. Simplemente llegan... y la gente las quiere.
Hay quienes viven peleando por un lugar en el corazĂłn de los demás. Y hay quienes, sin proponĂ©rselo, ya tienen un lugar ahĂ.
Quizá por eso no podrás perdonarme, porque yo nunca necesitĂ© amarrarlo a mĂ.











