Si respiras y sientes un dolor interno que conecta el pecho con el estómago, es tu ser pidiendo a gritos que te desahogues.
Pero... ¿cómo te desahogas? Si cuándo hablas te quejas por todo, cuando lloras eres dramático, cuando no hablas eres raro y grosero.
Prefiero ser raro, a tener que hablar y que nadie me tome en serio.
Porque así como ustedes, yo también tengo emociones, también tengo días malos.
Pero mis oídos escuchan a todos, en mi hombro todos lloran, y aún en el silencio comprendo al alma solitaria.
¿Qué hay de mi?
-Azj









