Se podía decir que fue obra de un milagro que la castaña se topara con los hombres que usualmente seguían a su hermano mayor por todos lados, y fue un milagro incluso mayor que aún con el activo efecto de las sustancias ilícitas consumidas momentos atrás fue capaz de percatarse del significado que podía tener el hecho de que los guardaespaldas tuvieran clausurada esa salida. Se acercó con prisa y tuvo que pelear unos momentos para obtener acceso a la puerta. Tenía sospechas sobre lo que encontraría afuera pero no estaba ni un poco preparada para ver la escena que tenía frente a sus ojos. Sintió su frecuencia cardiaca triplicar su velocidad habitual y su estómago se comprimió con una sensación a la que no fue capaz de darle nombre, pero que era muy parecida al miedo. A partir de ese momento las órdenes de su cerebro comienzan a ser ignoradas y sus impulsos entran en acción. ‘ ¡Alek! ¿qué haces?, ¡deténte! ’ grita como puede, incapaz de llegar a él lo suficientemente rápido como para evitar que su ex novio reciba un fuerte golpe por parte de su hermano. ‘ ¡para! ’ ordena con firmeza, y con temor de no poder evitar el impacto una vez más, como puede envuelve al americano con sus brazos, lo que ocasiona que sea ella quién sale herida esa vez. ‘ Mierda ’ maldice, y no porque el golpe le hubiese dolido ( aunque sí lo hizo ), lo hace porque una vez que consigue evitar otro puñetazo, toma el rostro de su ex novio para examinar de cerca el daño ocasionado por el mayor, y la imagen de las facciones heridas y cubiertas en sangre le duelen más que cualquier cosa. ‘ River, ¿estás bien? ’ quedaba claro que no estaba bien y la pregunta fue estúpida de su parte pero no es capaz de pensar en otra más apropiada para que examinar el estado del rubio ‘ Mierda. Mierda. Mierda ’ repite sin conseguir que su cerebro reaccione. su mirada se nubla y es cuestión de segundos para que las lágrimas empiecen a deslizarse por sus mejillas ‘ Lo siento. Lo siento tanto ’ se disculpa en un susurro, pues sabe que si no fuera por ella, River no estaría en esa posición ‘ ¿Alek qué hiciste? ’ grita incrédula, alzando la vista para mirarlo.
considerando los percances que había tenido en velada, lo más seguro hubiese sido darla por finalizada para él una vez que la pelea con su hermana menor se desencadenó, curiosamente estrechando el vínculo que tenía con el mayor de los tres. pero no resultó suficiente. seguía deambulando por el evento cuando divisó la plática sostenida por la de cabellos azabaches con los hombres de alek, dispuesto a ignorarla, pero su oído cotillo le pudo más y entonces supo que había algo que no cuadraba. le siguió el rumbo y, habiendo paso de largo de las advertencias, llegó a mitad de escena. “mierda,” masculló a la par con ella, retirándose el antifaz por fin para observarlos desde el umbral y sin tener muy en claro qué hacer. todavía visiblemente ebrio y aturdido por el encuentro con uno de los mijáilovich, caminó intranquilo, mas no con la misma prisa empleada por vesper, para detenerse del lado del mayor. “alek, alek,” llamó, como si éste fuese distante a todo lo ocurrido. “escúchame, alek, ¡basta ya!” era el miedo que lo detenía de hacer algo más que hablar y gesticular con las manos, rozando apenas los brazos contrarios en un intento de detenerlo. no porque jugase para river, ni mucho menos, sino porque había sido él la noche anterior y no quería que en la siguiente fuese otro. mucho menos viendo el daño colateral sobre la faz de la menor. palmeó sin mucha fuerza ambas mejillas del más grande, como si aquello fuese hacerlo reaccionar. “basta, ¿está bien? solo vas a lograr empeorar las cosas con vesper. este tipo no vale la pena,” pero no lo largó con el desdén de siempre utilizado para con el de hebras rubias, sino con una empatía camuflada. “esto no es el allegra. los mijáilovich nos van a echar si se enteran. y eso solo para empezar,” musitó solo para el oído de su hermano. ¿acaso era necesario recordarle que estaban en su territorio y no el propio? cuando razonar con él se volvió misión imposible, hizo unos pasos hacia la pareja. “¿qué tan mal está?” quiso saber. ni su pelea en la cafetería se comparaba. “¿crees que podamos sacarlo sin causar un revuelo?” esta vuelta se dirigió a ella. ( @rivcrson )
lo único que pasa por su cabeza en ese momento es lo que van a sentir sus hermanos cuando lo vean así, en especial Naomi, quien se ha esforzado para protegerlos de todo. bueno, eso si logra salir de ahí. ¿tiene su teléfono? ¿a quien rayos debería acudir por ayuda cuando todo eso termine? hay un montón de pensamientos revoloteando por su mente, pero esta se apaga cuando oye la familiar voz femenina, aunque se escucha como si estuviese muy lejos, acompañada del timbre masculino de su otro hermano. se siente ajeno a la situación, a pesar de estar entre los brazos de la azabache, y la rabia renace cuando logra percatarse de que el golpe que iba dirigido hacia él, es recibido por la menor. ‘ Vesper, no — vete ’ murmura adolorido, incapaz de formar oraciones correctamente, e incluso aparta el rostro, sintiéndose avergonzado. no quiere que lo vea así. su respiración se espesa y su mirada cansada se eleva para ver al mediano de los Falcone cuando se acerca. ‘ ustedes no van a sacarme de aquí ’ se dirige a él con firmeza, con la que le es posible. ‘ me importa un carajo como van a salir de aquí ustedes sin meterse en un problema, pero no voy a ir a ningún lado contigo, no te quiero cerca ni a ti ni a Alek ’ y con la respiración entrecortada, dirige su mirada a su ex novia. quiere decirle que tampoco a ella la quiere cerca, quiere odiarla y culparla por todo lo que está sucediendo, pero sabe que la culpa no es suya. las palabras no salen. ‘ te amo, Vesper ’ musita con dificultad, mirándola a los ojos, aunque después intenta separarse de ella, contrariando sus palabras antes de añadir: ‘ pero ya fue suficiente ’ y no habla solo de los golpes, sino de la constante humillación que recibía por parte de los italianos, del constante sufrimiento que era amar tanto a alguien a quien no podría tener sin pasar por todo eso. y hubiese aguantado el mismo infierno por ella, pero no quería causarle dolor a su propia familia. cierra los ojos con fuerza, tanto por el dolor, como por lo que está por decir. ‘ se acabó esta mierda. no quiero… ’ siente que le falta el aire sin querer pronunciar las palabras, sin querer darle el gusto al mayor de los Falcone, pero sin hallar otra alternativa. ‘ no quiero volver a verte ’
Estaba listo para volver a golpear al rubio, y el puño que estaba adornado con la manopla de oro ya manchada de sangre había sido enviado ya directo al rostro ajeno una vez más, pero con lo que el italiano no contaba era que el cuerpo de su hermana menor se interpondría, terminando por golpearla a ella, lo que lo hizo reaccionar, saliendo de su enfermo trance en donde su única misión era causarle dolor al ojiazul. Fue ahí cuando su hermano también se interpuso, las palmadas sobre su rostro hizo que lo mirara y diera algunos pasos hacia atrás, alzando las manos para indicar que no seguiría con los golpes, tampoco como si fuera necesario desde que su misión había sido completada, el rubio estaba más que lastimado, por más que si los otros no hubieran llegado, definitivamente hubiera seguido. Lo único que podía pensar en ese momento era en que había lastimado a su hermana, físicamente al menos, él jamás antes había puesto un dedo sobre ella, no de esa manera, su trabajo era protegerla y por más que había sido un accidente, ahora la había herido. Iba a hablar, tratar de acercarse a ella hasta que su víctima habló, causando que su atención fuera a él, en cuanto escuchó la confesión de amor, sus manos volvieron a formarse en puños, totalmente capaz de volver a echarse encima de él para que de alguna manera le entrara en la cabeza que no quería que se acercara a su hermana, pero sus próximas palabras fueron suficiente para que su cuerpo se relajara, había cumplido con lo que se había propuesto. Miró a su hermano menor, una tenue sonrisa triunfante apareciendo sobre sus labios “¿No te encanta cuando conseguimos lo que queremos?” le preguntó en un tono bajo para que sólo él escuchara, tratando por un momento de disfrutar su victoria, pues sabía que iba a tener que cargar con la furia de su hermana después. “V... Vamos, tenemos que atenderte ese brazo, estás herida.” dijo, con sumo cuidado, pues sabía que ella no reaccionaría bien, pero de todas maneras necesitaba ser atendida. [ @vcsper ]