“Qué bonito es crecer a tu lado ¿Recuerdas cómo comenzó todo? Con la idea de vivir juntos fuera del matrimonio porque muchos se casan, viven juntos unos meses y se divorcian porque no se soportan, vivir bajo el mismo techo implica más amor que el que se puede fingir el día de la boda. Y nos quedamos en un cuartito, en casa de mis papás, luego necesitábamos espacio y fuimos a buscar casa juntos, y juntos nos emborrachamos en nuestro primer depa no teníamos nada apenas una cama que compramos y nuestras compus para ver series. El día que hicimos el súper compramos demasiadas cosas que se echaron a perder, aprendimos que los bares son divertidos pero cuando alguien te espera en casa tienes que cuidarte mejor. Compartimos amigos y familia. Fuimos llenando la casa de cosas que no sabíamos que necesitábamos como cloro para trapear, aromatizante, detergente, frutas, esponjas de baño, pasta de dientes. A veces despertamos y cada uno trae un humor distinto, pero unos buenos días bastan para recordarnos que estamos aprendiendo a tolerarnos, que crecer juntos no sólo es amor y a su vez lo es todo se trata de respeto, empatía, dejar el ego a un lado, darle su espacio al otro, respetar su soledad, sin íntima luz. Hay días en los que me pregunto ¿Cuántas vidas podríamos amarnos? Y me da temo pensar que tal vez sea la única y por ello trato de cuidarte de la mejor manera posible. Tenemos nuestro código secreto para reírnos, hemos aprendido tanto. Qué bonito es crecer a tu lado, estar ahí por si tropiezo, saber que estoy ahí por si tropiezas, estar ahí por si tropezamos.”
—
La memoria de las olas, Quetzal Noah
quetzalnoah.com













