Invisible 🌻
Hay heridas que no se ven, pero pasan toda una vida recordándote que existen.
A veces siento que nacà para ser la última opción. La persona a la que nadie mira dos veces, la que pocos toman en serio y de la que nadie espera demasiado. Camino entre la gente con la sensación de ser un extraño, como si hubiera algo en mà que los demás pudieran notar y que yo nunca he logrado comprender.
No soy ese chico con el que todos quieren una foto. No soy el que llena un lugar con su presencia, ni el que hace reĂr a todos. Tampoco soy ese amigo al que siempre buscan o extrañan. Con frecuencia siento que soy fácil de olvidar.
Desde la primaria aprendĂ lo que significa quedarse esperando mientras todos los demás ya fueron elegidos. AprendĂ el silencio de ser el Ăşltimo, el peso de sentir que no encajas y la tristeza de creer que siempre hay alguien mejor que tĂş. Con el tiempo, esas experiencias dejaron de ser recuerdos y se convirtieron en la voz que más fuerte habla dentro de mĂ.
Cada entrevista de trabajo que no resulta parece confirmar ese miedo: el de pensar que nunca soy suficiente, que siempre hay algo que me falta, que soy demasiado torpe, demasiado lento o simplemente alguien que no logra estar a la altura.
Y lo más difĂcil no es que el mundo pueda llegar a hacerte sentir pequeño. Lo más difĂcil es cuando empiezas a creerlo tĂş tambiĂ©n, cuando esa idea se convierte en el espejo con el que te miras cada dĂa.
Aun asĂ, en algĂşn rincĂłn de mĂ, sigue existiendo una pequeña esperanza: la de que algĂşn dĂa pueda dejar de verme con los ojos de quienes nunca supieron valorar mi existencia y aprender, por fin, a descubrir mi propio valor.
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