zachvincntâ:
SensaciĂłn que provoca confianza otorgada en aquellas palabras resulta en toda una novedad para Ă©l, en especial considerando el tiempo reciente, y de alguna manera termina otorgĂĄndole valor para continuar con aquella idea espontĂĄnea que se ha dibujado en su cabeza y que, por fortuna, no deja que la sombra de pensamientos negativos se quede lo suficiente. âSiempre es bueno tener un poco de emociĂłn ilegalâ le sigue el tinte dramĂĄtico que contrasta con la sonrisa pĂcara, de aire casi infantil, que aparece en sus facciones antes de perderse en aquel nuevo beso que logra frenar cualquier otro tren de pensamientos que pudiera tener presente y centra toda su atenciĂłn en figura femenina, como si no hubiera nada mĂĄs importante en el mundo que ella y, en ese momento, asĂ se siente. Porque no quiere pensar en fracasos pasados o incertidumbres actuales, y por ello se decide a continuar porque el tiempo es contado y no puede abusar de la confianza que amistad con guardia de seguridad le otorga mĂĄs de lo que ya lo ha hecho. Segundos se alargan entre el tiempo que les toma llegar a destino y nerviosismo aparece como ligero cosquilleo bajo la piel cuando las luces automĂĄticamente terminan por apagarse su alrededor y ella cede a peticiĂłn mientras mirada aĂșn es mantenida en rostro ajeno, casi pudiendo dibujar con total nitidez facciones femeninas a pesar de las penumbras y no puede contener el impulso de dejar un Ășltimo beso fugaz sobre sus labios antes de que la proyecciĂłn inicie en el gigantesco domo sobre sus cabezas, misma que Ă©l ya conoce de memoria al grado de que puede escuchar con toda claridad la voz del narrador ahora enmudecida para mantener la discreciĂłn de su presencia en el lugar. âPuedes abrirlos ahora, Yunâ susurra justo antes de que el vĂdeo muestre miles de estrellas en perspectiva y es entonces que diminutos haces de luz salgan de diversos puntos de la sala, dando la ilusiĂłn de que las estrellas no sĂłlo se encuentran sobre sus cabezas sino alrededor de ellos tambiĂ©n y, aunque en otro tiempo aquella habrĂa sido cosa suficiente para atraer su atenciĂłn, ahora estĂĄ Ășnicamente expectante a reacciĂłn de la contraria.
â claro que si, nada como el incesante e insistente recordatorio de la posibilidad de pasar un par de horas en una celda. â jolgorio es tan sencillo de acompañarse con aquella tonalidad jocosa empleada entre tintes azucarados de tonalidad usual que emplea en el hablar, porque hay fragmentos de su persona que parecen simplemente volverse mas endebles cuando no encuentra posiciĂłn defensiva Ășnica manera de relacionarse con exterior a cuatro paredes habitadas, porque no existe oposiciĂłn de sistema de la de ascendencia coreana para rehuir a aquello acontecido a lo largo de semanas que se han cargado de confusiĂłn sublime casi imperceptible que ha otorgado los movimientos necesarios en la jugada realizada para que terminen justamente en aquel sitio que parece ser el exacto y que si, fuese completamente creyente de la acomodaciĂłn de los astros terminarĂa agradeciendo a cada uno de ellos oportunidad de aquella experimentaciĂłn sin el terror de por medio que presentan prejuicios que no ha dejado de escuchar en aquellas Ășltimas semanas, como si invalidaciĂłn de propio sentir fuese vĂĄlida simplemente porque poco existĂa de normativo en labor desempeñada para terminar sobreviviendo alejada de hogar complicado que simplemente no gusta de rememorar. pulsaciones van en aumento y tranquilidad intercalada en momento que nerviosismo ( de aquel que se considera bondadoso ) danza contra la parte interna de la dermis presionando puntos clave de nerviosismo que no pierde y simplemente sonrĂe ante roce pueril de labios ajenos que siempre dejan con sensaciĂłn de alborozo, aquella que hormiguea contra carmines y simplemente no deja de maravillar. abre despacio los ojos, como si tuviese que acostumbrarse a terreno desconocido cuando es estupor gobernando contra finas facciones femeninas cuando gira sobre propio eje de manera lenta, antes de volver a mirarle con sonrisa ensanchada contra las fauces. â Zach, esto es, esto es precioso. â bisbisea despacio en el momento que parece conflicto donde recae interĂ©s, porque no deja de maravillarse ante proyecciĂłn pero tambiĂ©n le mira a Ă©l, acercĂĄndose sin titubeo, con las dudas borradas completamente de la mente en el momento que le besa despacio, dos, tres veces, aquellas que se sienten tan necesarias. â nunca habĂa visto algo asĂ. â porque relaciĂłn con ex pareja se basaba en monotonĂa constante. â ¿vienes aquĂ seguido? â














