vivir en la mente de lara es un privilegio que atesora. los sentimientos fluyen entre los dos como invitaciones constantes a vivir en conjunto. las evidencias de que se piensan vive en las acciones de yonggun, en las palabras y miradas que nunca ha dejado de dedicarle. aún, el corazón revolotea cuando redescubre que no es el único. que allí, están formando un hogar para los dos.
‘ esa es una forma muy sútil de decirme nerd ’ hay gracia en la expresión, la traduce al elevar las comisuras que insisten en ir en contra del contexto que los persigue. es culpa de lara, siempre se dice lo mismo. ¿qué hubiera sido de sí en caso de no haberla encontrado? y si, en esa noche que se conocieron, ¿nunca lo hubieran hecho? él, que siempre ha sido escéptico, navega hasta el puerto del destino, porque sólo algo abstracto podría explicar esa magia.
su mirada está siguiendo los movimientos femeninos, se fija en los dígitos sacar el tomo más que en el título, en el caminar más que en el destino, y en la sonrisa que le dedica al final más que en cualquier otra cosa. se le contagia, le dedica una un poco más tímida. ‘ has de comprometerte en no distraerme ’ pide mientras se acerca, con lara sentada sobre la mesa, él la recibe de frente, deslizando un poco la visión para encontrarla. ‘¿te puedo mostrar algo primero? ’
la tensión cruza su mandíbula porque un relámpago vergonzoso le asola. la vida, que es temporal y amenaza con extinguirse en cualquier momento, le empuja a reforzar su valentía. empieza al señalarse con el índice. luego, la mano abierta va juntando el pulgar y el dedo medio al mismo tiempo mientras los lleva al pecho. concluye al señalar a lara. « me gustas » como si no fuera evidente, como si no hubiera pasado todo ese tiempo gritándolo en silencio. la sonrisa se le ensancha un poco más, en la madera de la mesa al costado femenino apoya su palma y, porque ha estado anhelando, se inclina hasta besarla.
es lento y delicado en el proceso, se separa con pesar y rojez en los pómulos. ‘ ¿lo dije bien? ’ habla mientras crea un mínimo de distancia. la mirada barre el semblante de lara, el atractivo atrayente le hace brillar los ojos con el anhelo que no se quiere extinguir nunca. ‘ eres preciosa ’ con ese hechizo, las palabras salen sin su permiso.
se aclara la garganta y baja la visión al libro, se toma la libertad de pasar unas páginas entre las ilustraciones. ‘ enséñame todas las páginas, no me gusta dejar libros a medias ’ está perdiendo dotes en el estudio, olvida qué puede resultar más relevante para los dos ahí fuera cuando algo le llama la atención. son plantas, flores, árboles, muestras de la naturaleza. ‘ hoy, ¿empezamos con esto? ’