ENSEÑANZA CONCERTADA: LAS CONDICIONES DE TRABAJO
En España las leyes y convenios laborales establecen 38 horas de trabajo semanales para los profesores, 30 de ellas en el centro escolar, divididas de esta manera:
Horas de presencia en clase. Pues eso, las que pasas con los alumnos dando clase. Hasta la crisis los profesores de la pública daban 18 horas de este tipo (hablo de ESO y Bachillerato, que es lo que yo controlo más) pero con la crisis han pasado a 20, para ahorrar nuevas contrataciones. En el convenio de la concertada dice que la presencia en clase será, como máximo, de 25 horas, aunque en la práctica se suelen quedar en 22 o 23.
Horas a disposición del centro. Las que dedicas a tutorías, trabajo administrativo, reuniones de departamentos, claustro y evaluación, entrevistas con alumnos, con padres, y, con suerte, huecos que se pueden usar para corregir exámenes, preparar clases,… O sea, todas las que estás en el centro, pero fuera de clase. Son las que faltan para llegar a las 30 horas en el centro: 10 en el caso de la pública y 7 u 8 en el caso de la concertada.
El resto, Las 8 hasta completar las 38 horas semanales, son de trabajo en casa: preparar clases, programaciones, exámenes, etc.
Si analizamos los datos la verdad objetiva es que los profesores de la enseñanza concertada están más horas en clase que los de la enseñanza pública. Estar más horas en clase conlleva tener que preparar más clases, tener más alumnos, tener más asignaturas, hacer más pruebas de evaluación a los alumnos,… teniendo menos horas para hacerlo. Es decir, si te quedas en las 38 horas que dice el convenio, difícilmente podrás llevar a cabo un buen trabajo. Pero ojo, eso pasa tanto en la pública como en la privada: si quieres llevar un trabajo de calidad es seguro que vas a trabajar más de las 38 horas que dice la ley, y que si das clase en una etapa educativa con exámenes de evaluación trimestrales, hay fines de semana en los que te tienes que encerrar a corregir un ciento de exámenes y hasta tu yorkshire te amenaza con pedir el divorcio. Y no, no solemos tirar los exámenes al aire y aprobar a los que caigan boca arriba. La mayoría de los profesores suele tomarse en serio su trabajo y le dedica su tiempo. La cuestión es que con el reparto horario anteriormente expuesto, los de la concertada necesitamos todavía más horas para hacer bien nuestro trabajo.
Razonemos un poco más sobre este dato: el personal docente de la concertada está más tiempo con los alumnos en clase que los de la pública. Si tomamos dos colegios, uno público y otro concertado, que fueran iguales en niveles educativos y número de grupos, entonces el público necesita más profesores que el concertado. Lo digo de otra manera: el colegio concertado hace el mismo trabajo con menos profesores. Es aritmética elemental.
Sí, luego nos echan en cara las vacaciones, que sí, que tenemos más que la media de la población, aunque si contáramos horas de trabajo durante el curso a lo mejor no son tantas. Y un detalle: el mes de julio es un mes “prestado”. Si el colegio, -da igual el tipo-, o la administración educativa necesitara que el personal trabajara en julio por los motivos que fuera, se tendría que ir a trabajar. Y ya han amenazado con ello en alguna ocasión nuestros gobernantes, lanzando globos-sonda populistas. Claro, al no haber alumnos, poco sentido tiene esto, así que en la práctica, salvo los miembros de los equipos directivos, los profesores de la pública empiezan sus vacaciones el 30 de junio. Los de la concertada las empezamos, así lo dice el convenio, el 8 de julio. Habrá centros concertados que no apliquen ese convenio, pero os aseguro que otros muchos sí.
Otro tema es el de la titulación académica de los profesores, que es llevado con mucho rigor por la Inspección Educativa. En teoría, tanto en la pública como en la concertada los profesores deben tener una Titulación/preparación adecuada para el puesto que desempeña, además del Certificado de Aptitud Pedagógica. Es una cuestión de ser consecuentes: no vamos a poner a un licenciado en Matemáticas a dar Historia, aunque, por poner un ejemplo, uno de Biología sí que podría dar Física si durante sus estudios universitarios ha cursado esa asignatura. Esto es llevado a rajatabla en los colegios concertados, donde la Inspección suele hacer una visita anual con el único propósito de revisar la titulación de los profesores, pero en los públicos he visto a licenciados en Informática dar Plástica con el permiso de la Administración. O como leí en Facebook: “Y esto os lo cuenta un maestro de educación física, que este año ha sido nombrado para dar sociales en secundaria, pasando la mayor parte del tiempo en Infantil y dando apoyo de inglés en 1° y 2° y lenguaje en 5° y en 6°”. No te digo yo que no haya algún motivo razonable para estas situaciones, que me dicen que se dan más veces de la cuenta, pero creo que todos convendremos en que no es lo más adecuado para una enseñanza de calidad.
Sin embargo con los colegios concertados siempre se ha sido más exigente, sin duda para evitar contrataciones arbitrarias, lo cual está bien, pero a veces no es fácil encontrar un profesor que dé solamente las 4 horas de música que necesita un colegio pequeño, por poner un ejemplo. Sea como sea es más probable que te encuentres a un profesor dando clase de su especialidad en la concertada que en la pública, y la culpa es de la Administración Educativa.
ADDENDA: Se puede consultar el convenio de la Enseñanza Concertada aquí.
Y en este estudio de la UGT podéis ver una comparativa con el resto de países europeos que demuestra que los profesores españoles tenemos más horas con alumnos que la media de Europa.