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Es que es guapísima ❤️🩹
Qué guapa es <3
Djo silver cross
Estoy enamorada de todo lo que tenga que ver con esta persona ♥
Before Sunrise 1995 — dir. Richard Linklater

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«Y es esa conexión, aquella que siente al mirarla, en su respiración sincronizada, en su tacto, en su necesidad… Es esa conexión, aquella que no recuerda en qué momento permitieron que creciera entre ellos esa noche, la misma que se disipa en el momento en el que ese sonido estrepitoso empieza a sonar en la habitación. Devuelve a Landon a la realidad, haciéndolo consciente de quién es, de por qué está ahí y del rol que tiene con Liadan. No son pareja. No son amigos. Incluso difícilmente se podrían catalogar como conocidos. Porque no se conocen. No se puede conocer a una persona cuando has intentado ignorarla durante esos años en los que ambos formaban parte de la misma realidad.
El caso.
Están ahí simplemente por el caso de la red de narcotráfico. Eso es todo lo que comparten. Eso es todo lo que los une. Ese es el único motivo por el que están compartiendo esa noche. Y, una vez resuelvan lo que tienen entre manos, cada uno seguirá caminando por su senda, así como hace más de una década sus caminos se separaron después del instituto. Y eso es lo que ocurrirá. Eso es lo que va a pasar. Porque no existe una verdadera conexión entre ellos. De existir, Landon hubiese hecho algo por ella en el instituto, habría cambiado las cosas, hubiese ignorado lo que pudieran pensar o decir los demás porque esa conexión sería su prioridad y hubiera tenido el valor y la valentía de permitirse ser y sentir. Pero no lo hizo. Lo que acaba de sentir y de vivir fue un mero coletazo de aquello que sintió en la adolescencia por Liadan. Aquello que ni siquiera permitió que viera la luz. No se puede rescatar algo que nunca llegó a nacer.
Y, ¿a quién quiere engañar? Liadan podría haberse referido a cualquier otro capullo del instituto. Puede que incluso ese crush lo tuviera por alguno de sus amigos de la pandilla. Puede que solo se aproximara a él de aquella manera por la nostalgia de un rostro del pasado y por el vino con el que ambos se han pasado y ahora sienten las consecuencias en sus mentes nubladas.
El mundo no gira alrededor de ti, Sanderson.» A mí me van a enterrar con esto, estoy sufriendo ªªªªª.
No hay nada más chulísimo que la reacción de un/a escritor/a en el rol cuando los personajes POR FIN se besan después de un larguísimo momento de tensión.
Implosiono.
«Las palabras le llegaron como un golpe sordo, certero. Habría sido injusto besarme si pensabas en él. Me lo podrías haber dicho antes. Yo no he conocido a nadie más.
Sintió cómo algo se le cerraba por dentro. Despacio. Como cuando una puerta se encaja mal y ya no sabes si empujar o retroceder.
Bajó la mirada al café que había frente a ella. El que Dan había preparado sin que Liv supiera nada, solo para que tuviera su momento de cafeína. Para no meterse en su relación con la misma, como le había dicho en algún momento mientras estaban juntos. Y es que que él lo había preparado con ilusión. Y que nada de eso había cambiado… y sin embargo, todo había cambiado un poco.
Tragó saliva antes de responder. No quería ponerse a la defensiva. No quería justificarse. Tampoco quería minimizar lo que él estaba sintiendo. Pero necesitaba decir su verdad sin pedir perdón por haber seguido con su vida al marcharse él.
—No estaba con nadie —dijo al fin, con la voz baja pero firme—. No lo estaba cuando me besaste. No lo estaba antes tampoco —relamió sus labios, queriendo explicarse—. Nunca he salido con nadie más. Sí, esa es la palabra. No he tenido ningún relación como tal —se encogió de hombros, desenvolviendo el sándwich—. No te lo dije antes porque no sabía cómo decirlo —continuó—. Porque no sabía si tenía derecho a traer algo roto a un lugar que estaba empezando a sentirse otra vez… como siempre.
Se le apretó el pecho cuando dijo la siguiente frase, pero no la retiró.
—Y porque, si soy honesta, tampoco sabía que volverías a aparecer así. De esta forma. Con esta calma. Con estas ganas de estar aquí conmigo.
Fue inesperado verlo en la puerta de casa. Fue igual de inesperado que la ayudase con la compra, y que tuviera una reserva para cenar ese día. Fue inesperado, su beso. Daniel había sido inesperado en general, pero a Liv no le había importado.
—No hiciste nada mal por no conocer a nadie —dijo con suavidad—. Y yo no hice nada mal por intentar seguir viviendo cuando ya no estabas.
Era lo único que podía decir y no lo dijo como una defensa. Lo dijo como una verdad incómoda que necesitaba existir entre ellos.
Se le humedecieron un poco los ojos, pero no lloró.
—Yo no he dejado de quererte —dijo, y la frase salió sin adornos, sin promesas—. Pero tampoco podía fingir que el mundo se detuvo mientras no estabas —suspiró, dándole un sorbo al café después. Volvió a humedecer sus labios—. Y no, no me estaba recomponiendo con él —aclaró—. Me estaba recomponiendo sola. Mal. A trompicones. —Soltó una risa breve, sin alegría—. Él es parte del golpe que me he llevado, no del proceso de curación.» —S a t u r n ft Daniel Callahan.
-- asherah & asaf; souled out on you
Qué lindo es que haya gente que también shipee lo mismo que has shipeado en algún momento ♥

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No sabía que tenía estos cositos en borradores porque nunca los llegué a publicar <3
Crackship gifs: Kennedy Mcmann and Joe Keery
Pfffffffffff <3
«Necesito que me busques, Necesito que llegues bajo la lluvia como si no tuvieras dudas. Necesito que te enfrentes a tus fantasmas para que dejen de darme miedo. Necesito que no quieras perderme. Algo tan sólido como ser un antes y un después jodidamente épico para ti.»
Por un momento, creyó que no aparecería. Y hubiera estado en su derecho de no hacerlo, pero lo hizo. Llegó con un paraguas en la mano y con un inconfundible andar que Liv ya se había aprendido. Solía caminar recto, pero a veces arrastraba un poco los pies. Tenía su encanto, siempre lo había pensado.
En el rostro de Liv habían desperdigadas pequeñas gotas de lluvia que se entremezclaban con lo salado de sus lágrimas. Porque había llorado, claro que lo había hecho. Uno de sus miedos más grandes no sólo era perder lo que había construido con Lewis en Inverness, era perderle de todas partes. La amistad con él, el sentimiento mutuo de que encajaban. Su mirada. Sus manos. Su piel.
Para cuando él empezó su discurso, Liv ya notaba la boca seca y tenía la sensación de que le temblaban las manos a pesar de que conservaba el control sobre su pulso. Quizá era el frío y la humedad, que empezaba a calar en sus huesos. O a lo mejor era simplemente el vértigo de acercarse a ese precipicio por el que no quería saltar. Ni asomarse.
Tragó pesado, pero no le interrumpió. No al menos hasta que terminó, ofreciéndole un hueco bajo aquél paraguas después de que la lluvia empezase a coger más fuerza. Dio un paso al frente, apenas uno, y la lluvia le resbaló por las mejillas como si quisiera disculparse por ella.
—Ya sé que no tiene arreglo —coincidió, con una mueca de pesar en sus labios—. Pero es que no estoy huyendo, porque de hacerlo no estaría aquí —se mordió el labio inferior, quizá demasiado fuerte. Su pierna parecía haber cobrado vida propia, porque el tic nervioso se apoderó de su pie, que con el talón daba golpecitos en el el suelo embarrado. Se limpió el agua de la lluvia y el resto de lagrimas con el dorso de su mano y por fin, tuvo la valentía de buscar su mirada—. En la carta te hablo de lo mucho que me aterra perderte. Del miedo que me da tener este... —se llevó una mano al estómago—, este sentimiento por ti que no conozco. Que no sé cómo sobrellevarlo porque te conozco desde hace dos años y nunca esperé qu- q-... —frunció el ceño, se le rompió la voz al intentar continuar—, nunca creí que me sentiría tan pequeña en algo así, tan... tan vulnerable como para tomar la mala decisión de indagar en...
El resto se le escapó en un susurro. Se tapó la cara con las manos justo cuando el llanto la sacudió entera y la lluvia golpeó más fuerte a su espalda. La angustia escaló su esternón y se instaló en la garganta. No supo si fue ella quien dio un paso o si fue Lewis quien acercó el paraguas, pero de pronto dejó de sentir la cabeza fría.
Le habría encantado no llorar. Le habría encantado que Lewis no conociera esa faceta suya. Esa que hasta entonces no había visto. Habría preferido no quebrarse delante de él. Nunca.
No quiso mirarle enseguida, por miedo a encontrarse solo su reflejo en los ojos de él. Pero el silencio empezó a pesarle, así que bajó las manos despacio y se obligó a sostenerle la mirada.
—No quiero perderte, Lewis —dijo al fin, con la voz rota, aunque firme. El sonido de la lluvia contra la tela del paraguas se volvió un ritmo extraño, casi acompasado a su respiración—. Ni olvidar lo que somos cuando estamos bien. Porque eso sí es real, aunque ahora no lo parezca. No quiero que esto borre todas las veces que nos hemos entendido sin decir nada, ni las risas, ni las cosas pequeñas que... —hizo una pausa breve, buscando aire—...que me hacen pensar que todo esto vale la pena.
—Eternal Sunshine of the Spotless Mind
"«Me gusta. Y tú. Tú también me gustas. Mucho.»
Inevitablemente, la incertidumbre anterior se disipó como una aspirina en un vaso de agua. Burbujeando y sin detenerse. No sabía porqué, pero el hecho de que Lewis le dijera aquello, la hacía sentir mejor. Y no, no era porque a todo el mundo le gusta gustar en alguna ocasión, ni porque a Liv le hiciera falta que le subieran el ego. No, no iba por ahí. Que Lewis, una persona que se había convertido en su amigo con el tiempo, le dijera que le gustaba, era inédito para Liv. Para sus sentimientos.
Hacía tanto tiempo que no se sentía así que casi había olvidado lo increíblemente adictivo que era. Las miradas, las sonrisas, los besos robados y los intencionados. La jodida emoción del momento. Conectar de esa forma con alguien y profundizar un poco más cada vez, dejando a un lado la culpabilidad de los errores. Habían pasado más de cinco años desde la última vez que se sintió así. Desde Jack. Desde que Nat se lo presentó en aquella fiesta del mismo museo donde trabajaban ahora, esa organizada por los becarios y en la que el que sería su exnovio le preguntó si se creía «toda esa mierda del complejo de Edipo» tras invitarla a una cerveza. Más de cinco años, pero la forma en la que Lewis la besaba y le mordía la boca la reseteaba por dentro.
Porque a Liv también le gustaba y todo lo que lo rodeaba. Le había gustado desde la primera vez que se le pasó por la cabeza robarle un beso. Y ahora se alegraba de no haberlo hecho, porque igual entonces no habrían llegado a donde estaban ahora. En su habitación, con la camiseta de él en el suelo.
Había evitado muchos «me gustas mucho» y «me muero por verte» con tal de no ser demasiado acaparadora. Por respetar los límites marcados en Inverness de cuando no estaban juntos. Por intentar mantenerse en la línea que se suponía que debía estar. Por no alejarle de forma innecesaria.
«Me gustas y te gusto» y es que, de repente no podía ser más sencillo. Pese a todo. Pese a lo que pasó hace unos días. Quizá es más fácil borrarlo así, ¿no? ¿Lo será?
—A mí me gustas tú —confesó contra sus labios, antes de perderse en lo que significaba cada estela de calor que se redibujaba en su piel una vez más."
— Take a Deep Breath and Give Up.
Obra maestra, la amo.

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Tan linda.
Phoebe Tonkin
wow 💙