Victor
Los labios del músico cosquillearon ante los roces que su esposa le dedicó, movió ligeramente sus labios para poder atrapar con estos los de su esposa, aunque también solo le dedicó un suave roce como ella había hecho con él. –Tengo la misma sensación, que fue apenas ayer, pero en otros momentos parece tan lejano ese día, pero agradezco muchísimo que nos encontráramos en aquel viaje y que pudiéramos hablar- en ese momento jamás se hubiera imaginado lo que formarían juntos, no lo hubiera creído porque su vida había sido muy diferente en ese preciso instante, lo que le hacía agradecer aún más el amor que había llegado al conocer a su esposa. Las manos del músico se alzaron suavemente declarándose inocente y sonrió para después decir –En ningún momento yo he dicho que no seas una jovencita… tú fuiste la que lo mencionó- y al sentir como su esposa había tamborileado los dedos sobre su brazo, el músico tomó su mano para depositar suaves caricias. Una nueva sonrisa se formó en los labios del músico correspondiendo la de su esposa –Ciertamente preferiría grabarme este día por ese otro motivo, se convertiría en un día inolvidable para nosotros- lo que habían estado esperando por años, lo que habían deseado por tanto tiempo, tal vez se había convertido en realidad, así que claramente sería una fecha inolvidable y especial para ellos y también para su familia. –Sé que soy mayor, que ya no soy un jovencito… pero me siento bien, la edad nunca ha sido algo que me haya preocupado- era de la idea que era mejor cumplir años tener un año más, que dejar de cumplirlos, apreciaba cada momento que tenía y la edad nunca había sido algo que le había generado alguna crisis. El músico besó los cabellos de su esposa mientras la abrazaba con fuerza. –Es algo por lo que podemos agradecer este fin de año, por todos los cambios que hemos vivido, por cada momento, por todo lo que hemos conseguido y todo lo que hemos crecido, somos muy afortunados, me siento así cada día y hoy es un buen día para recordarlo- porque estaban iniciando un nuevo año juntos, porque habían vivido cosas hermosas en los últimos cuatro años, porque las niñas y su familia estaba con ellos, había mucho por lo cual estar agradecidos y más si comparaban con lo que habían vivido cuatro años atrás. –Porque aun hay mucha experiencia que mostrar… con toda la experiencia que tengo no puedo mostrarla en solo cuatro años- bromeó el músico echándose a reír un poco, porque era ponerse muy por lo alto, pero no iban a abandonar aquella broma. El mayor depositó un beso más en la mano de su esposa cuando sintió como acariciaba sus labios con suavidad. –Mi Cassandra… me siento afortunado que no me cambiarías por nadie, agradezco que decidas estar conmigo aunque sea inglés y estirado- el músico cerró los ojos por unos momentos disfrutando de la sensación del beso cercano a su oído y movió un poco su rostro para disfrutar de la caricia en su mandíbula, queriendo corresponder aquellas caricias, Victor movió su rostro para besar la mandíbula de su esposa y después de un camino de besos, el músico atrapó los labios ajenos, besando así con suavidad a su esposa. –Es algo que siempre me preguntaré ¿cómo hemos podido crear algo tan bonito? creo que nunca obtendremos respuesta, pero las cosas maravillosas son en ocasiones imposibles de explicar- y lo que tenían, lo que habían formado para él era maravilloso. Una sonrisa más adornó los labios de Victor cuando su esposa le regaló un beso fugaz y una respuesta –Creo que la respuesta sería que es porque tú eres hermosa- y la besó de forma fugaz, agradeciéndole así todo lo que ella le había dado.
Notando que su esposa había arrugado la nariz, le dio un fugaz beso en esta y alzó una ceja –¿No estarás hablando de ti?- preguntó el músico señalando el hecho de que su esposa también había empleado la misma táctica e incluso ella había iniciado con esta. Su nariz rozó la ajena de forma juguetona siguiendo el choque que su esposa había marcado y como era competitivo lo hizo un poco más para después volver a rozar la nariz de su esposa con sus labios. Victor quería responder de forma competitiva a su esposa, sin embargo, utilizando la misma táctica que antes, Cassandra lo silenció con un beso, aunque ese silencio duró poco porque pronto el músico respondió –Te amo, Cassandra, de aquí a la luna y de regreso y mil vueltas infinitas, tantas vueltas que sobrepasarían el infinito porque serían muchas vueltas infinitas- y como no podía dejarse ganar, besó los labios de su esposa buscando silenciarla por algunos momentos, porque sabía que enseguida buscaría replicar. Las cejas del músico se alzaron para después dar paso a una sonrisa que no tenía nada de inocente –Ahora puede que mi imaginación se haya despertado, y me esté imaginando otra idea de como terminarlo- la sonrisa que no era precisamente inocente continuó en los labios del músico pese al tono de broma que había querido darle a sus palabras. Victor abrazó con fuerza su esposa, mientras sentía las caricias que ella le estaba regalando y sonrió tanto por el balanceo de ella como por las palabras que hacían que su pecho saltara de la emoción y la ilusión que le causaba. –Sería una hermosa noticia y la mejor sorpresa para terminar el año, en el siguiente año podríamos conocerlo, en menos de nueve meses- se atrevió a decir, mientras volvía a besar los cabellos de Cassandra, sus dedos se entrelazaron con los de su esposa y sus ojos se encontraron con los de ella, en estos se podían reflejar el amor, la felicidad y la ilusión inmensa que sentía de poder confirmar algo que habían deseado por tanto tiempo. El músico negó ante la expresión de su esposa y no pudo evitar reír ante el sonido de reproche que causaron sus palabras. –No será un niño mi amor, será una niña y se llamará Alice… se llamará como tú y será una niña hermosa como tú… el legado de los Tiberius está por terminar amor, tienes que aceptar que será niña y ella ya está lista para estar con nosotros- Victor seguía creyendo que basado en probabilidades era mayor el que fuera una niña, por eso estaba tan convencido de que tendrían una niña, y solo por eso había terminado de aceptar que si era niño podía llamarse Tiberius coff coff. Sus labios besaron los ajenos cuando su esposa buscó los suyos, y la rodeó por la cintura atrayéndola un poco más a él cuando ella cambió de posición. –Yo también lo siento así, que podremos confirmarlo, que nuestro bebé ya está con nosotros… siento que recibiremos en la familia a quien hemos esperado por años ya… vamos a tener a nuestro bebé, Cassandra- sabía que no había nada seguro, que faltaba confirmar pero se sentía diferente, creía que finalmente podrían confirmar lo que habían deseado por tanto tiempo.
Respondió a la caricia que su esposo había buscado tras el roce, sonrió contra los labios del mayor y buscó su mirada tras ello. Movió sus dedos, alzándolos, y antes de regresar el gesto cariñoso, delineó éstos con la yema, pasando de una comisura a otra para luego acortar la distancia y depositar un beso lento y suave. -Que raro puede ser todo, que parezca cercano y lejano al mismo tiempo. Y es que tenía esa sensación también, en ocasiones resultaba tan lejos viendo por todo lo que habían pasado mientras que en otra parecía un parpadeo. -Gracias por encontrarme en ese viaje, por pararte a hablar conmigo. Agradeció ya que bien hubiera podido pasar de su comentario, de su pregunta, pero había respondido y a partir de ahí habían estado hablando... Y el conocerse también había ayudado a que conectaran en George Town y así sucesivamente. Claro que en ninguno de esos primeros momentos hubiera imaginado que desencadenaría en lo que ahora compartían... Y no podía estar más que agradecida que así hubiera sucedido. El poderlo conocer, enamorarse de él, formar una familia, crecer y crecer juntos... Ante ese supuesto gesto de inocencia Cassandra entrecerró los ojos y negó de inmediato con la cabeza, queriendo replicar ante esa declaración. -No ha sido así, eres tú quién me ha llamado señora mayor. Que no era así, ni tan siquiera con esas palabras, pero mintió mientras llevaba una mano al pecho dramática. Aunque su otra mano estaba dedicada a regresar las caricias que Victor depositaba en ésta. Sonrió divertida y acortó la distancia para mordisquear jugando el cuello de su esposo, ascendiendo hasta tirar ligeramente de su lóbulo y se detuvo tras dar un beso tras el oído. -A mí también me gustaría que lo recordáramos por ese otro motivo, ¿crees que va a ser así? Lo sentía sería así, pero por otro lado no podía evitar que hubiera una parte temerosa, con miedo a que no resultara de ese modo y surgieran las dudas y el temor de qué estuviera pasando algo por lo que no estuvieran recibiendo a su bebé (a pesar de no ser precisamente cuidadosos cofcof). Se acurrucó en los brazos de su esposo para no pensar en esa posibilidad y se centró en la conversación. -No te tiene preocupado porque sabes que eres tan sexy como hace cuatro años, que sigues enamorando por muy mayor que te vuelvas. Justificó a sabiendas que esa no era la razón por la que su esposo estaba declarando que no le importaba mucho la edad, ya que precisamente siempre le acababa replicando ese adjetivo. -Está siendo cumplir un año más. ¿No? Preguntó susurrando, recordando también la conversación que habían mantenido acerca de ello durante el primer cumpleaños que habían compartido. Que resultaba ser un año más, un año más de recuerdos y vivencias, esperando por más... Y no precisamente uno menos, viendo como se acercaba el final. Movió el rostro tras los besos en los cabellos, unos que la tranquilizaban y la brindaban de calidez, queriendo regresar el gesto se alzó tratando de alcanzar los del mayor para regresar el gesto. -Hoy es un buen día para recordar toda la fortuna que tenemos, por todo lo que ha llegado a nuestra vida y lo que va a llegar en el próximo año. Por todo lo conseguido, lo crecido y lo que vendrá. Sonrió con alegría, animada, recordando todo lo bueno del año y lo mucho que también tendrían por vivir de ahora en adelante, en aquel año que brindaba más posibilidades. Dio un brinco para alcanzar el rostro de su esposo para llenarlo de besos, queriendo canalizar la alegría que ahora sentía por ello. Ya que no solo había oportunidades como pareja sino también las experiencias que tendrían con las niñas, con la familia, con el nuevo bebé que (esperaba) iba a llegar... Rio divertida ante la broma que le traía tantos recuerdos de tantos momentos. -¡Sí que es experiencia! Exclamó queriendo fingir asombro por ello y agrandó los ojos. -¿Y entonces cuantos años necesitas para mostrarla del todo? Porque tengo muchas ganas de que la compartamos juntos. Susurró tratando de hacer un punchero, una mueca para dar pena de que no le estuviera compartiendo aún toda. Pero mientras bromeaba dejó que sus manos buscaran el camino bajo la camisa del mayor, acariciando la piel del abdomen con suavidad, pasando hasta llegar a la espalda mientras buscaba cercanía entre ambos. -Mi Victor... Respondió, apoyando la barbilla sobre el pecho mientras encontraba la mirada del músico. -No te cambiaría por nadie, ni por un estadounidense, me gusta mi inglés aunque sea aburrido y estirado. Bromeó ya que aquellos adjetivos, como muchos de los que habían en esa supuesta lista, no le casaban a la personalidad de su esposo, sobretodo si uno se molestaba en conocerlo bien. -Gracias por darme la oportunidad de conocerte. Susurró, añadiendo otro agradecimiento al fin de año, buscando tras el beso que su esposo había depositado uno más para atrapar los labios con suavidad, alargando la caricia lo posible. Se encogió de hombros ante la pregunta que también ella había hecho y después regresó la sonrisa de felicidad. -Bueno... Cada vez estoy más convencida de que la respuesta a la pregunta es que tienen un padre precioso, tan bonito que solo puede hacer niñas hermosas. Replicó asintiendo con toda seguridad, que esa era la razón de estar tan bendecidos de tener unas niñas tan maravillosas, de las que solo podía dar las gracias. Respondió tanto al beso fugaz como buscó uno más, una caricia rápida que dejó ganas de más, por lo que buscó besarlo con suavidad por algo más de tiempo. -Yo tengo la razón, la respuesta es que lo son porque tú eres hermoso.
Rio ante el beso que había depositado sobre su nariz tras haber hecho el gesto y mantuvo por ello la expresión arrugada, esperando poder recibir más de aquella caricia. -Ni hablar, estoy refiriéndome a ti... Que tú eres el tramposo. Fingió refunfuñar aunque sí que tenía bien presente que por esa vez había iniciado las trampas (aunque en otras era su esposo, por lo que no era excusa para que le acusara esta vez a ella). Siguió moviendo su nariz, buscando entre juegos los roces con la de su esposo, y cuando los labios de él la buscaron sonrió y se movió para que fueran sus labios los que rozaron los del mayor. La táctica solo servía para demorar algo más la respuesta, ya era algo que ambos sabían por mucho que fingieran usarla para silenciar al otro, por lo que no la tomó por sorpresa que Victor replicara y segundos más tarde buscara una caricia que atrapara sus labios por unos momentos. -Te amo, Victor, te amo de aquí a la luna y de regreso y mil millones de vueltas infinitas, tantas vueltas que no solo sobrepasarían el infinito sino que lo multiplicarían por infinito. Si es que aquello tenía algún tipo de sentido, aunque no se iba a dejar ganar y lo que contaba era lograr una réplica... Además de momentos después buscar un beso para demorar la respuesta de su esposo, aunque a esas alturas ya fuera más para disfrutar de la caricia en si, deleitándose en saborear los labios de su esposo. Así como él beso su nariz arrugada, no pudo evitar alzarse para besar cada una de sus cejas, depositando caricias resiguiendo con los labios tanto una como la otra. -¿Se ha despertado? ¿Y qué es lo que está maquinando... Qué te estás imaginando? Preguntó tratando de parecer lo inocente así como la sonrisa del mayor no demostraba que hubiera inocencia en ese comentario. Pero apartó las bromas (o no) y se acurrucó más en ese abrazo que los envolvía a ambos en la calidez e ilusión por lo que iban a descubrir, a finalmente tener la certeza de que estaban esperando a su bebé. -Sería una buena noticia para todos. ¿No? Para terminar este año y empezar el siguiente sabiendo van a conocerlo en unos meses. Susurró mientras cerraba los ojos disfrutando de los besos sobre sus cabellos, moviendo sus dedos para juguetear con los de su esposo mientras buscaban entrelazarse quedando unidos. -¿Crees que lo sospechan? No sabía si alguno había llegado a imaginar que podrían finalizar y empezar el año de ese modo. Aunque estuviera o no en mente de su familia, sabía que compartirían la felicidad e ilusión, lo que hacía que el amor y la calidez aumentara, volviéndose también un cosquilleo inquieto por la impaciencia de averiguar si iban a recibir todos aquella buena noticia. Pero antes tenía algo más por lo que replicar, porque no iba a dejar de lado aquella protesta que seguía creyendo que iba a ganar, que iba a tener razón respecto a que iban a tener un niño. -No será una niña, no sé porqué te auto engañas tanto... Tendremos un niño, nuestro primer niño, y se va a llamar Tiberius. El legado va a perdurar porque ese nombre se merece seguir por muchas generaciones más, será un niño... Bueno, ya es un niño y está creciendo para que lo podamos recibir en unos meses. Y tuviera o no la razón, la sola idea de que fuera así y sí estuviera creciendo su bebé para que en unos meses lo fueran a conocer, hizo que sonriera con amor e ilusión. Ya iban a poder conocerlo después de tanto... Plus, iba a tener razón y tendrían un niño. -Y lo pedí, por un niño, lo pedí antes que tú. Y dio unos toquecitos jugando como otras veces sobre el bajo abdomen de su esposo, como si en verdad aquella petición hubiera sido válida y pudiera haber algún tipo de control en ello. Sonrió nuevamente con afecto ante el beso buscado y tras éste no pudo evitar volver a acercarse a los labios de su esposo en una nueva suave caricia, mientras se dejaba atraer y ella lo rodeaba también con los brazos queriendo estar lo más cerca posible. -¿Quieres que vayamos a confirmarlo? Preguntó y buscó su mirada, no pudiéndolo evitar al ir sintiendo cada vez más aquel cosquilleo inquieto por ello. -También lo siento así, que lo vamos a recibir, que podremos compartirlo con todos... Vamos a tener a nuestro bebé, Victor, ¿ya estás preparando para tres niños? Se estiró sonriendo y besó repetidamente los labios de su esposo, imaginando aquello, compartiéndoles también a Maddie y a Heima que iban a tener un hermanito.














