Negó con la cabeza, no era algo para avergonzarse. Sabía que podía tirar el trago o dejarlo en la mesa sin ningún problema. Eso haría si no le importara quedar mal ante quien se la obsequió y ese era motivo principal por el cuál pidió ayuda. Estaba abriendo sus labios para explicar pero la chica derramó la bebida. Abrió los ojos, inocentemente para buscar un par de servilletas. Alargó su mano para limpiar el desastre junto con la fémina. “Oh, n-no te preocupes.” Respondió. Fue segundos después, limpiando el resto del líquido sobre su pantalón que reparó en el truco que había utilizado. Entonces, Roy le dedicó una sonrisa. “Me escucharé muy tonto, pero no se me había ocurrido. Gracias, me has salvado.”
Terminó de limpiar al fin los rastros del líquido sobre la mesa y entonces rió un poco al escuchar aquellas palabras del contrario y con una sonrisa casi cálida volvió a mirarle “Para eso estoy aquí, pequeño Roy” guiñó un ojo de manera juguetona y entonces llamó a uno de los meseros “Los Hosts estarían perdidos sin mi, te lo aseguro” alardeó, aunque raras veces eran las que Hana realmente hacía algo por aquellos jóvenes, simplemente le gustaba presumir y darse crédito “Como sea, deberías vender esta imagen inocente y sobria, seguro las chicas del club se volverían locas por ti, puedes rechazar un trago de la manera más sencilla solo con esa mirada angelical que tienes y te juro que las tendrías a tus pies” concedió luego.














