TW: mención a fallecimiento de familiares, negación de duelo, orfandad.
La brisa fue lo primero que sintió en su rostro al abrir los ojos. Wylan se encontraba en la copa de un árbol, en un bosque… jamás había estado en uno tan inmenso como aquel, pero se sentía todo tan real. El verde cubierto por la neblina se iba exponiendo, pero el cielo se mantenía nublado ¿Dónde estaba?¿Cómo había llegado hasta ahí?
Mientras se detenía a analizar la situación, se distraía por tal vista. Definitivamente si lograba salir de esa arena, se dedicaría de lleno a escalar. Nada le podría disturbar a tal altura, al menos unos 15 m del suelo. Sin embargo, muy poco le duró el sosiego.
Esa voz. La conocía a la perfección y añadió un elemento en total discordia con su panorama de ensueño. Su hermanito, Clyde, ¿era él quien lo llamaba? dudó en si bajarse o no, pero otra vez el grito del niño retumbó entre los árboles.
“¡AYUDAME, ME ESTÁ PERSIGUIENDO!”
Con eso le bastó, en menos de 3 minutos ya se encontraba con los pies en la tierra. Era fangosa, un terreno que mezclaba lo tropical y boreal, era artificial a simple lógica, pero eso ya había pasado a segundo plano cuando su mente se enfocaba en identificar de dónde provenían los gritos de Clyde.
Avanzó apenas unos pasos, estaba resbaloso, oscuro y wylan estaba solo. No se acostumbraba a la sensación de no tener a Alan a su lado para aportar tanto confort, seguridad y cariño como ideas para salir de tal encrucijada.
⸺¡CLYDE, ¿DÓNDE ESTÁS?! DAME UNA PISTA?
Segundos en silencio pasaron y lo siguiente fue un chillido de dolor del niño. Parecía estar tan cerca pero al ver a su alrededor nada era visible, o mejor dicho, todo se veía igual. Palpó entre sus bolsillos con desesperación, sus manos temblaban pero entre tal nerviosismo dio con una linterna. ¿Era la que había fabricado? ignoró esa confusión para darle uso al aparato. Su luz era tenue entre la masa de oscuridad, pero lo suficientemente estable como para permitirle avanzar unos pasos sin resbalar entre la hierba o chocar con la maleza
Insistió y ya podía sentir las lágrimas de angustia correr por sus mejillas.
“ESTOY BIEN, NO ME ATRAPÓ, PERO VEN PRONTO”
Frunció el ceño por tal respuesta. Alguien que intenta esconderse no se pondría a gritar… ¿Y si era un simple truco? Al apenas dudarlo, el sonido de una sierra y árboles cayendo a lo lejos le alertó junto a otro grito del pequeño. Cruzó a zancadas un tronco de roble hueco y el equilibrio falló para terminar arrojándolo contra el lodo. La linterna se quedó alumbrando el terreno rocoso que seguía a su camino y justo cuando alcanzó a tomarla e iba a gritar por otra señal, un tarareo se escuchó a sus espaldas.
“¿Rayito? ¿Por qué estás tan sucio?”
Imposible. Una locura total… Wylan estaba tan paralizado que ni era capaz de girarse.
“Alan me dijo que estuviste trepando una torre de alta tensión… eso es peligroso, cariño”
Su voz temblaba y aún gateando por el terreno fangoso se fue girando e incorporando para ver a tal figura con la voz y expresiones de su madre. Tomó la linterna y estaba por elevarla para alumbrar más a su progenitora que lejos de electrocutada parecía sacada de la última tarde que compartió con él antes de su turno nocturno en la central eléctrica.
El muchacho obedeció y mantuvo la linterna apuntando a los pies de ‘su madre’. Antes de tener chance de preguntar, escuchó de nuevo los gritos de Clyde y ahora pudo identificar que venían de detrás de la mujer.
⸺ Madre… necesito encontrarlo.
Se levantó, pero ni un paso adelante se animó a dar. Habían pasado 10 años desde la última vez que estuvo con ella, ¿qué pensaría de su versión de 22 años? ¿Cómo pudo reconocerle? Eso era definitivamente una ensoñación, no era real.... pero dudaba en actuar de acuerdo a lo que parecía lógico, porque se le estaba dando la opción de compartir un minuto más con aquella.
Negó apenas con la cabeza, aunque también estaba esperando verlo a aquel pero no en esa ensoñación. No en ese estúpido juego mental y mucho menos en peligro.
La mujer pareció reír ante una broma. De todas formas, ¿qué esperaba Wylan? ¿Qué su difunta madre supiera de la existencia de su medio hermano nacido años después de su muerte?
“Wylan… No más de esas bromas. Quédate conmigo, es peligroso por allá”
De nuevo se escuchó la motosierra y una especie de risa o gruñido sobre los gritos del niño. Pero Wylan seguía inmóvil, petrificado ante la dulce voz de su madre. Solo extendió una mano para palpar la figura ajena. Era de carne y hueso, definitivamente, si el moreno se fiaba de sus sentidos, podría creer que su madre estaba viva y justo en frente.
Sin embargo, ¿cuando había resuelto él algo en su vida fiandose de sus sentidos? La mayoría de información que captaba con sus ojos estaba distorsionada, en ese momento el eco aturdía sus oídos, la humedad del bosque apenas y le dejaba percibir el olor a tierra mojada.
⸺ Ya sé que no eres real, pero necesito que te vayas…
No había serenidad en su rostro, pronunciar cada una de esas palabras era como clavarse una daga en el corazón. Pero de nuevo tomó la linterna y alumbró detrás. Notó a su madre inquietarse ante la luz… ¿Por qué su madre le temería a la luz? Eran del distrito cinco… no tenía sentido.
“Wylan… ¿quieres saber qué ocurrió esa noche en el almacén?”
Y por qué su madre le preguntaría eso. Cada minuto que pasaba se sentía más incómoda la interacción. ¿Si todo eso era creado por su mente? ¿Qué otra respuesta que no conociera ya le podría dar?
⸺ Sé qué ocurrió. Por favor vete ya, necesito ayudar a mi hermano.
Insistió pese al temblor de su voz y volvió a elevar la linterna, pensó en que al menos trataría de ver el rostro de su madre antes de echarse a correr para ir con su hermano.
“Wylan, aleja la luz de mí, no puedes verme la cara, no lo soportarías”
No había más tono dulce ni cariñoso, era su madre en tono de advertencia, negando con la testa. Con las justas y notaba tal movimiento. ¿Qué no podría soportar después de pasar diez años sin ella? ¿Qué no podría soportar después de ser engañado por su padre sobre el ‘accidente’ por el que falleció su mujer? ¿Qué más?
Entonces apuntó la linterna al rostro de aquella.
Y la misma se cayó de sus manos al suelo.
⸺ ¿A QUÉ MIERDA ESTÁS JUGANDO?
Era el rostro de Jax. Se abalanzó sobre aquella persona para derribarla contra el tronco. Era él, no el cuerpo de su madre, era su mentor cubierto de quemaduras y tosiendo con su gesto tan rígido, inmutado ante el muchacho que desde encima concentraba su ira en un puñetazo con intención de noquearlo.
Estaba llorando y ni el golpe pudo dirigir a su rostro. Ese estupido rostro que no salía de su cabeza. ¿Pero qué le pasaba a él? No estaba con sus trajes de mentor, hasta se veía más joven que antes. Se arrastró hacia el terreno rocoso. Todo era falso, seguro Clyde también… ya se había rendido a tratar de darle un sentido a lo que ocurría. Solo se quedó observando esa versión de Jax en silencio.
La indignación y cólera seguían apoderándose del cuerpo del tributo y le cortó mientras el adverso intentaba formular la frase entre la agitación.
⸺ No la menciones, no sé qué truco andas usando conmigo ni cómo así te enteraste, pero para. Por favor.
Dos aplausos dio y se echó a reír, pero cuando elevó de nuevo la vista para rodar los ojos en respuesta al comentario, la persona ya no era Jax. Tenía el uniforme y apariencia típica de un Avox, con un rostro borroso pero notoriamente demacrado… era alguien mayor.
⸺ ¿Quién se supone que eres tú?
Se levantó del piso para ver al Avox desde ese ángulo.
“Alguna vez me llamé… Hazid”
Retrocedió al momento en que ese nombre resonó en sus oídos. Su tío, quien había participado de los primeros juegos y terminado como un Avox. A quien Wylan le debía su existencia.
⸺ Lo siento… no quise… Es que no sé qué hacer, estoy atado a tanta gente y no puedo pensar bien.
Entre sollozos y con desesperación trató de articular alguna idea, una salida de ese sueño.
“No puedes conservarlos a todos, Wylan, siempre debes elegir.”
Le dijo la longeva voz de su tío, cada vez se hacía más y más anciano.
⸺ Me da miedo elegir mal y que otros salgan lastimados o quedarme solo… o perderlo todo.
Respondió mientras sus ojos se empapaban en lágrimas y veía al otro ser humano desfallecer, simplemente perder la vida, dejar esa vida miserable de la cual había salvado a su hermana, madre de Wylan.
Una vez más el sonido de la sierra, otro grito del niño. Wylan se acercó a su tío y juntó sus párpados antes de ponerse de nuevo en marcha. Tomó la linterna, su única arma, y se adentró hacia ese lado fangoso y oscuro del bosque, temblando, desorientado. ¿Acaso lograría encontrar a su hermano a tiempo?
No desde la tierra, pues claro… ¿Por qué iba a bajarse si podía ver más desde las alturas? Incluso podría divisar los árboles cortados por la sierra. Volvió a trepar un árbol, con total confianza lo hizo, pese a la desesperación a la que era empujado por los llantos de terror de su hermano.
Entonces lo vio. Toda la escena con la lógica más absurda e imposible de creer, pero que ocurría ante sus ojos.
Su hermanito trepado en un árbol, y Alan, su Alan, su mejor amigo y la persona que solo podía significar seguridad… apunto de cortar el árbol donde estaba su hermano con una motosierra.
⸺ ALAN NO. ¡DETENTE, DETENTE!
Gritó y gritó con desesperación hasta sentir su voz agotarse.
⸺ NO LO HAGAS… ¿POR QUÉ ESTÁS HACIENDO ESTO?
No era Alan, no podía ser él, pero… la figura era idéntica. Un par de pasos dio en una rama intentando pasar a otro árbol, pero aquella falló. Se rompió y Wylan cayó desde unos 10 m de altura. Todo lo percibía lento con el sonido de los gritos y la sierra de fondo.
Despertó. La prueba había terminado.