—Se golpeó en la frente con la mano antes de respirar hondo—. No importa, tampoco es como si fuese a dormir mucho —murmuró por lo bajo antes de levantarse y acercarse a él, rodeándolo con un brazo de forma instintiva por si el castaño perdía el equilibrio—. ¿Dónde te golpeaste?
--Aún así. --Respondió arrugando la nariz ante el dolor en su pierna.--¿No deberías ir a la cama? Es más cómoda que el sofá, y podrías dormir mejor.--Le dijo frotando suavemente un poco más abajo de su rodilla. Su mirada se dirigió directo hacia el rostro de la castaña al sentir su brazo rodeándolo.--En la espinilla.--Una mueca se formo en sus labios.--Malditas mesas bajas.














