Al llegar a la cafeterÃa, notó que todas las mesas estaban ocupadas. Con su mochila colgada del hombro izquierdo, fue a comprar su café para luego acercarse a una mesa para dos, en donde se encontraba la única silla libre del lugar. —-Disculpa, ¿te molestarÃa si me siento aquÃ? Es un segundo, nada más…—- dijo a quien estaba sentado allÃ, mientras ya se sacaba su abrigo.
Estaba mirando en su móvil vÃdeos de caÃdas graciosas mientras el café estaba enfriándose cuando se encontró con un chico preguntando si podÃa sentarse en la mesa. Rápidamente, negó con la cabeza y apartó el bolso de la silla libre. -- ¡Oh, no! Puedes sentarte aquÃ. Siempre está llena la cafeterÃa... Será porque todo el mundo hace campana. -- dijo la chica bromeando un poco.
















