jiahra
‘ veo que te has percatado de ello ’ una respuesta que le dedicó al ladear la cabeza, incluso cuando mentón debía verse en alza para observarlo más directamente. en esa cercanía, negó con levedad, casi de forma sutil. ‘ la canción no es relevante ’ más bien, porque concluiría por no prestarle atención a esas melodías. aún, emprendió movimientos, que se daban leves, pero que permitían adaptarse al ritmo de lo que sonaba de fondo. ¿cuál era? no, no quería saberlo. ‘ ¿qué clase de jugadora sería si cayese en las trampas tan rápidamente? ’ inquirió, pero casi le resultaba irónico. no había mejor tramposa que sí misma. sin embargo, en lo que iris se mantenían fijos en ajenos, el cincelado tocó comisuras, afilándolas apenas, cual gesto de la sorna. en realidad, el dinero no podía tener menos significado para sí. ‘ ¿sabes qué, weixun-ssi? — soy una persona tan impaciente, que cuando quiero algo no puedo hacer otra cosa que conseguirlo ’ con cierta calma acompañándola, las palabras no podían proceder sino a actos. por ello, se irguió algo más, a fin de alcanzar el otro pabellón auditivo, al que hablaría: ‘ ¿me vas a hacer decir qué quiero de ti? ’
se dedica, entonces, a observarla sin añadir mucho más. mirada en la ajena tal vez buscando descubrir las razones que motivan aquella actitud. al final, sin embargo, decide que no le importa tanto, y opta por dejarse llevar por las acciones contrarias, permitiendo que su cuerpo busque acomodarse a los movimientos del ajeno. ‘ una que en realidad no está tan interesada en el juego como en ganar ’ menciona. y ante lo siguiente que le escucha decir no puede sino sonreír apenas, porque casi confirma lo que acaba de decirle. ‘ tsk, malcriada ’ murmura. no le sorprendería que acostumbrase a nunca recibir un no como respuesta, o que cada capricho le sea servido en bandeja, esa era la realidad para gran parte de los presentes, seguramente. se inclina un poco para permitirle alcanzarlo con mayor facilidad, y tras oír lo que tiene para decirle, aprovecha proximidad para responderle. ‘ yo... no tengo razones para complacer tus deseos, ahra-ssi ’ y ahí es que busca observarla, manteniendo esa escasa distancia, siendo sus brazos los que pretenden ofrecerle soporte en posible incómoda posición. ‘ a menos, claro, que coincidan con los míos ’ mirada escudriña facciones contrarias, deteniéndose sobre sus labios, punto en el que se centra la intención de aquel sutil movimiento con el que busca romper distancias.










