—Debe ser bonito pensar como tu…— comentó más para si mismo, —¿Crees? Vaya, entonces yo no sé si te extrañé, Violetta, ahora lo estoy dudando.— bromeó, encogiendo sus hombro, pero luego le regaló una pequeña sonrisa, —Si, ya sabes que si.
-- Si tú lo dices -- rodó sus ojos, y sonrió, empujándole ligeramente--. No juegues así con mis sentimientos. Está mal.


















