— Si tú lo dices — rodó sus ojos, y sonrió, empujándole ligeramente—. No juegues así con mis sentimientos. Está mal.
--¿Pero cómo pudiste pensar que no te extrañé? Mis días fueron un calvario, no te podría explicar. Me sofocaba tu ausencia.-- respondió con notoria exageración mientras sonreía, --No, en verdad, necesitaba tenerte aquí para que me trates mal, ya lo extrañaba.-- admitió mientras rodeaba sus hombros con su brazo, mirándola de costado.














