Han pasado dos años desde que me inicié en el mundo maravilloso de la cosmética natural. Desde entonces ya no ocupo cosméticos de venta masiva en mi cuerpo prácticamente, ya contaré algo sobre eso más adelante.
Mis elaboraciones siempre fueron muy limitadas, diez o quince unidades de cada producto a la vez que, al final, siempre terminaba usando yo misma o algún familiar o amigo.
Siempre vendí mis productos al menor precio posible incluso he llegado a vender por debajo del precio de costo. ¿Y esto por qué?
Temor, mucho temor. Temor de que mi producto no sea suficientemente bueno o suficientemente requerido.
Mis productos en general no han sido inmejorables y 100% expertos como yo quería, aunque sí han sido de aromas exquisitos y de texturas amables, hechos con una conciencia clara y completa con materias primas naturales, de calidad orgánica y de buscada pureza.
He decidido que ya no voy a regalar mi trabajo ni perder mi tiempo.
He decidido que a partir de ahora voy a elaborar para vender a precios justos y que me sean convenientes a mi y que dejaré atrás eso de despreciar lo que sé y lo que hago.
He decidido que soy capaz de hacer lo que ya a muchos les ha dado resultado, decido admitir que no hay nada de defectuoso en mi ni en mis creaciones. Que al contrario, son estas maravillosas y efectivas.
Desde hoy en adelante voy a manifestar mis ideas y mis deseos en el plano físico, ya no más overthinking, le digo que no. Estoy dispuesta a hacer lo necesario para tomar en rumbo y dejar de vibrar en frecuencias bajas de miedo, desasosiego y carencia. Voy a supera esta etapa de trabas y peros que se ha tornado tan larga y voy a sortear todos los obstáculos que se pongan en mi camino en las formas que dicte mi ingenio y mi corazón.
Muchas gracias por leer, si llegaste hasta aquí ya te enteraste de qué es lo que me ha atormentado en los últimos 24 meses.
Será diferente de ahora en más.