Recuerdo como te pedí desesperadamente que dejarás esas drogas.
Te dí algo que te motivaría, lo aceptaste y ese mismo día rompiste el trato.
Seis días sin hablarme sobrio, no me preocupaba.
Ella te acompañaba, ella lo compraba.
Lo supe desde la primera vez que la vi, eligiendo cosas para que disfrutaran la noche.
Me rompía verte al día siguiente.
Me mostrabas hostilidad y un raro caminar.
Tus gritos fluían y rompían.
Me dijiste que no lo ibas a dejar y que mucho menos ibas a cambiar.
Te despediste tambaleándote, pidiéndome perdón.
Escapaste confesando que no te iba a ver, no por un tiempo. Dejándome con mi amor entre las manos.
Me juraste amor y recitaste un poema escrito con cerveza.
No sé cómo estás, tampoco dónde estas.
Me preocupo por alcohol en tu sistema.
Sé que me has buscado, también me has llamado.
Tus amigos me contaron de tu engaño.
No sé si quiero verte, pero sé que quiero ayudarte.
Sé que no quieres mi ayuda.
Sé que no me amas, tampoco a ella.