FICHA DEL PERSONAJE.
Abba nació en Kioto, Japón, en 1564. Su familia tenía unos ideales muy firmes y estrictos, regidos por la ley de "Un hombre debe hacer el trabajo sucio, mientras que las mujeres, sólo deben encargarse de sastifacerlo". Pero Abba no era un niño normal; era albino. No tenía los rasgos de los japoneses, y aquello creó rechazo en toda la ciudad, incluso llegando a ser abusado, torturado e insultado por su condición física.
A los 17 años, decidió dejar la ciudad y emprender una aventura por Europa. Pero cuando llegó a Noruega, se encontró con un viejo vampiro que le habló sobre ser superior a los humanos, tener el poder y nunca jamás estar indefenso. Abba, quién estaba traumado por los abusos y el continuo rechazo allá dónde fuera, aceptó que lo convirtiese.
Su vida cómo vampiro mejoró, y superó sus expectativas. Arrasaba con todos los humanos. El odio, el rencor y la venganza marcaban sus pasos. Abba estaba descontrolado. Era un sádico, obsesivo y compulsivo.
Pero en 1896, destruyó la vida de un humano, alimentándose de él hasta que no hubo más que huesos. Resultó que aquel humano era el hermano gemelo de un hechicero, que furioso por la muerte de su hermano, condenó a Abba a cambiar de aparencia según sus sentimientos.
El cambio de apariencia consistía en una muchacha exactamente igual a él; cabello blanco cómo la nieve, piel nívea casi etérea y un cuerpo pequeño, frágil, delicado. La mayor diferencia entre ellos eran los ojos; mientras que en su forma masculina, sus ojos eran del azul más puro y cristalino. En su forma femenina, sus ojos se tornaban violetas, producto de la magia que albergaba en él.
Las primeras décadas, Abba trató de darle caza al hechicero y obligarlo a revertir aquel hechizo, pero cuando lo encontró; ya estaba muerto.
Los cambios solían ocurrir cuando tenía miedo; se convertía en una frágil joven de voz suave y aguda cómo el tintineo de un cascabel. Aquello no trajó más que desgracias. Los demás vampiros le utilizaban a su antojo, a sabiendas de que a pesar de la edad del vampiro, era terriblemente débil en esa condición.
Podía vencer a un ejército de humanos con facilidad, pero apenas lograba defenderse de otros vampiros y terminó siendo el esclavo de uno de ellos.
Hasta 1995, cuando consiguió usar el miedo para enfrentarse al peligro real; él mismo y sus traumas. Logró tomar su forma masculina en mitad de una pelea, y acabó matando a Qilham, el vampiro que había estado abusando de él.
Abba aceptó su otra parte de la misma forma que lo harías con tu otra mitad; y en parte, agradeció en silencio al hechicero que le diese la oportunidad de ser otra persona, despertar sentimientos inesperados.
Sin embargo, el hechicero no le había convertido en otra persona. Tan sólo había usado la magia para que cualquier ser que viese a Abba, no viera al muchacho, sino al reflejo de sus sentimientos.
Era un espejismo de su alma; lo dejaba expuesto, vulnerable y aún más débil de lo que ya había sido en su forma humana. Había buscado una oportunidad, renunciado a su alma y convirtiéndose en vampiro...Y al final, no tenía alma, ni identidad.
Abba se perdió así mismo.
Personalidad:
-Obsesivo compulsivo.
-Cobarde.
-Carencia de empatía o remordimiento.
-Gran dominio de los idiomas.
-Antisocial.
-Increíblemente inteligente.
-Es muy bipolar, por lo que a menudo, su aparencia cambia constantemente sin poderlo evitar y resultando aún más raro.
-Rechazo atroz hacía los humanos.
Gustos:
-Le fascinan los colores cálidos, y a menudo, parece un muñeco de porcelana.
-Le gusta hacerse daño así mismo, aunque no soporta que nadie más le toque.
-Gran habilidad para tocar el violín, siendo uno de los mejores violinistas del mundo; aunque nadie le ha escuchado jamás.
-Tiene una voz celestial, que a veces, cuando va a cazar a algún humano, usa para atraerlos. Dicen, quiénes lo han escuchado, que su voz sería capaz de hipnotizar hasta al mísmimo demonio.
-Amuleto de Amatista, que siempre lleva consigo, mayoritariamente colgado con una cuerda de cuero negro.
-Conducir en su Kawasaki W 800, una moto clásica japonesa.
-No soporta ningún tipo de tela que no sea de seda, pues cualquier tipo de tela que raspe su piel, le recuerda a los continuos abusos que sufrió siendo humano.
Aspecto físico (en su forma natural; hombre):
Es un muchacho de 17 años, de rostro angelical y cuerpo delicado. Pecho torneado y piel blanca cómo la nieve. No mide más de 1,77. Su cabello es puramente blanco al igual que sus pestañas y sus cejas; ya que es albino. Tiene los ojos azules, y dan la impresión de ser joyas. Aunque a veces, sus ojos se tornan violetas cuando la magia está a punto de tomar el control.
A menudo toma esta forma, ya que ha aprendido a controlar la magia en su interior, y pocas veces tiene transformaciones no deseadas. O más bien, poca veces no logra controlar sus sentimientos.
Suele vestir con ropa de grandes y lujosas marcas. Especialmente lleva camisas azul celeste, y jeans negros ajustados. Camina con elegancia, y desprende inocencia por cada poro de su ser.
Aspecto físico (magia, reflejo de sus sentimientos: mujer):
Cuando la magia actúa, toma la forma de una joven pequeña, sin fuerza y terriblemente débil. A pesar de ser un vampiro, cuando la magia aparece, prácticamente se vuelve mortal. Pero tras largos entrenamientos, consiguió que esta forma sólo apareciese ante los ojos de quién él desee.
Por ejemplo, para atraer a los humanos, o para pasar desapercibido entre los vampiros. Su forma femenina es idéntica a él, salvo que sus ojos son violetas.
Amuleto:
Sin embargo, en el 2001, cuando volvía a la casa del hechiero que lo condenó, se encontró, incrustado en la pared de la vieja cabaña, un pedazo de Amatista. Curioso y cautivado por su belleza, la tomó entre sus manos. Aquella piedra preciosa resultó ser un amuleto mágico, con la capacidad de repeler cualquier hechizo impuesto en el portador. El amuleto se convirtió en su más preciada posesión ya que no necesitaba más que llevarlo con él, para que se mostrase tan sólo su real apariencia (hombre).
A pesar de ello, el amuleto tiene efectos secundarios, y no puede llevarlo más de 10 horas al día, o puede llegar a enloquecer e incluso a destruirse así mismo.







