Nos aferramos a las cosas, no por lo que son, sino por el recuerdo que encierran, por lo que nos transmiten el volver a verlas, a sentirlas, a tenerlas, y tal vez en nuestro sentido materialista, un objeto es un tesoro que contiene el recuerdo de algo, o de alguien, que jamás podremos volver a tener entre los brazos.
En un intento por desmentir al olvido, tenemos esa pulsera de años, ese cuadro en el mismo sitio donde la pared ya se acostumbró a la presencia, esa caricia desprevenida de madre, ese abrazo de abuela, ese amor infinito que lleva una eternidad en el alma, y que como por arte de magia, se camufla en algún objeto de la habitación cercana, y encierra el aroma del tiempo, tan lejano y tan directo, que puede jugar con nuestros sentidos, y el cariño de algo o alguien, que sobrepasa los segundos de un adiós alterado.
Nos aferramos a las cosas entonces, no por lo que son, no por ser o acumular, sino por una fiel y alterada esperanza, de alejar al olvido, cuando en realidad lo que en verdad encierra a el recuerdo, es la vivaz llama de nuestra memoria, el amor eterno en la infinidad del alma.
-danielac1world ~Irrealidad de tener~
Reminiscencias le llaman 😔













