A veces nada tiene sentido para mí. Caigo en un pozo vacío, donde me desfiguro y solo queda el dolor propio y nada más que la pequeña luz de arriba, inalcanzable, y yo, insalvable. Dispuesta a morir sin ningún ápice de sobrevivir. Me siento así. Caída, rota, con sufrimiento, con algo imposible de curar, de recomponer, y sin ningún tipo de ayuda, solo esperando a que el hambre, la sed, y el tremendo dolor acaben por matarme. Vivo más pegada al yo que a nada y eso me daña. Pero dioss, qué rabia me da retroceder y sentirme en el borde. Estoy a un paso de retroceder o morir. Siempre vivo así, en un límite asqueroso que repudio y me angustia. Vivo constantemente con ansiedad y mil emociones raras que no voy a saber controlar nunca del todo bien












