Al ver que el contrario asintió, una sonrisa se dibujó en su rostro “Existen tres tipos de personas, los buenos, los tontos y los monstruos, yo estoy en el último, no solo tengo mi trabajo en el restaurante, también hago los ‘trabajos’ sucios que personas con cierta cantidad de dinero quieren hacer, pero no quieren ensuciarse las manos, así que les pagan a personas como a mí, para realizarlos” exclamó como si fuera lo más normal y sin borrar esa sonrisa “Ty, eso no lo he decidido aún, ¿Crees que hacerla sufrir sería suficiente?” cuestionó ladeando un poco la cabeza. Soltó una sonora risa por las preguntas del menor “Tiene que ver, a ella le conté más, le especifiqué de que iban esos ‘trabajos’, ¿Hubiera sido bueno no contarle?”
Pone atención a sus palabras, agradeciendo que no ha tomado tanto como para que el alcohol no lo permita entender y cuando toman sentido, deja que su quijada caiga un poco en un gesto que demuestra su sorpresa, aunque es rápido, y a los pocos segundos disimula aquello dándole un trago a su bebida. “Yo...” musita bajito, no es una respuesta pero esta demasiado ocupado preguntándose si la contraría esta borracha o hablar de eso realmente le causa tanta alegría. Es demasiado para procesar en unos segundos y lo único que sale de su boca son monosílabos. “Raon...” le mira en busca de algo que le diga que hacer, como reaccionar, y lo único que encuentra es aquella sonrisa que solo logra desconcertarle de una manera que no puede ni explicar.
Piensa en los comentarios respecto a su amiga que ha recibido últimamente; en la pregunta de que si le da miedo y su respuesta cuestionando que si debería. Ahora, en el bar y teniéndola frente a él con su risa sobresaliendo de los demás sonidos del lugar, Tyler de pregunta de nuevo si debería, pero más importante, si Raon le asusta.
Se ha perdido un sus pensamientos por un momento y cuando dirige su mirada a ella una vez más Raon sigue tomando su trago casualmente, probablemente esperando la respuesta del menor a sus ultimas interrogantes. El mesero esta por servirles otra ronda, cuando finalmente el castaño toma una decisión y se pone de pie. “Creo que has tomado demasiado, es hora de llevarte a casa.” No le da tiempo de reaccionar y después de pagar la cuenta la toma de los hombros para llevarla afuera del lugar y dentro de un taxi.
La conversación se repite en su cabeza, unas cosas se alinean con otras hasta que entiende realmente todo. No necesita que “le especifique”, porque aunque hay cosas que no están claras completamente, el mayor problema es que Tyler no quiere creerlas.
La chica se duerme en el momento que el automóvil comienza a moverse, y para cuando llegan a su destino el chico tiene que cargarla para llevarla adentro. Se pregunta como funcionan los niveles de confianza para Raon, ¿porque después de tantas noches de fiesta no le ha dicho algo? ¿Porque ella sabe más de Tyler que él de ella? ¿Porque Tyler sabe menos que la persona a la que si le contó todo?
No. Se niega a ser egocéntrico sobre esto.
“Raon... Eres libre de contarle a quien quieras, aunque supongo tampoco es algo que vayas diciendo a los cuatro vientos.” le menciona respecto a la ultima pregunta que le hizo en el bar y su dilema sobre sentirse traicionado y dolido porque no habló con el primero. La chica esta recostada en su sofá mientras que Tyler se sienta en la mesita de centro que esta frente a este. “Y se que estas dolida. Los corazones rotos son los peores,” le habla desde su propia experiencia, porque por lo menos en esa área tiene conocimiento. “pero vengarte no es la solución. Tienes derecho a enojarte, a gritarles... pero si realmente quieres a esa persona, se feliz por ella y cuídala. No le hagas daño.” Le mira por un momento, pero ella no dice nada y sus ojos están cerrados, por lo que el menor asume se ha quedado dormida de nuevo.
Se pone de pie y descarta el despedirse apropiadamente para luego salir por la puerta y dirigirse a su propia casa, donde probablemente siga pensando en su amiga y todas las cosas que ha descubierto esa noche.