“¿Crees que este sea el tipo de lugar en el que podemos tomar un plato y pasearlo por toda la fiesta, sin que nadie nos mire decepcionade?” Pregunta con burla ya que el Concejo siempre se esfuerza por hacer de sus eventos y fiestas un lugar totalmente refinado, elegante, en definitiva: nada parecido a ella. “Por supuesto que lo soy, mi primer whisky fue a los doce años, recuerdo haberle robado una petaca a mi madre para beberla en secreto.” Confiesa pues su infancia siempre fue muy libre, algo bueno y malo en partes iguales. Hubiese necesitado una figura materna presente y dedicada, sin embargo nunca la obtuvo, nunca fue así. “Bah, no sé si sea elegante, pero es muy fuerte y brindo por eso.” Levanta divertida su vaso en señal de brindis y luego lo lleva a sus labios, terminándose el contenido y dejándolo en la mesa frente a sí.
“ a la mierda. ” se gira y frunce el entrecejo. “ debieron pensar eso antes de ofrecer un buffet en lugar de servicio de cuatro platos. ” había mesas, claro, ¿pero acaso no era algo ridículo andar por ahí buscando la comida y luego ir a buscar espacio? le divertía en realidad, simplemente buscaba apoyar su caso. “ bueno, siempre se aprende algo nuevo. ” y es que los prejuicios no cabían en tanni, no se hace una imagen de las personas, no les asignaba por imaginación lo que eran o no. era más entretenido de esa forma, permitir a sus allegados describirse a si mismos por medio de acciones o palabras. “ bueno, ahora me siento en desventaja. ” deja por ahí olvidada la encomienda de comer y busca con la mirada una bandeja con bebidas, ¡perfecto!, una cercana con copas triangulo y bebidas de colores cítricos. “ es de mala suerte gritar un brindis sin compañía, espera que te alcanzo. ” extiendo su mano y toma una bebida antes de tomar de esta. “ ahora, tú me ganarás en el ring, pero yo puedo vencerte en esto con los ojos cerrados. ” es orgullosa de su recepción al alcohol y una vez termina el contenido de la copa, ni la menor muestra del licor raspar su garganta su muestra en su rostro.