Ā«QueridĆsimo:
Estoy segura de que me estoy volviendo loca de nuevo. Siento que no podemos superar otro de aquellos terribles tiempos. Y no voy a recuperarme esta vez. Empiezo a oĆr voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy haciendo lo que me parece mejor. TĆŗ me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en cada aspecto todo lo que se podrĆa ser. No creo que otras dos personas hayan sido mĆ”s felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. Ya no puedo enfrentarla. SĆ© que estoy destrozando tu vida, que sin mĆ podrĆas trabajar. Y lo harĆ”s, lo sĆ©. Te das cuenta, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increĆblemente bueno. Quiero decirte... que todo el mundo lo sabe. Si alguien hubiera podido salvarme, habrĆas sido tĆŗ. En mĆ no queda nada mĆ”s que la certidumbre de tu bondad. No puede seguir destrozando tu vida por mĆ”s tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido mĆ”s felices de lo que nosotros hemos sido.Ā»
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- Virginia Woolf. Carta de despedida a Leonard, 28 de marzo de 1941






















