la pena solo consigue afianzarse como si echase raรญz, ramificaciones esparciรฉndose en toda la extensiรณn de su anatomรญa, el pecho llenรกndose de pesadez porque reconoce razรณn, porque descubre que no puede proteger a todo el mundo, y eso le pesa mรกs que cualquier otra cosa. enfocarse en jason significรณ descuidar a cleotilde, y de haberse enfocado en ella, hubiese sido al revรฉs. lo peor es que no se puede arrepentir completamente, pero vaya que duele sentirse una decepciรณn. "no vas a hacerlo, tilly. siempre voy a volver a ti, te lo prometo," enfatiza, la mira con tristeza embargando achocolatados porque ambos saben que una y otra vez ha estado al borde de su fin, que en el momento ignora el miedo y aquello podrรญa ser su peor error, constantemente. la sostiene con fuerza, con toda la fortaleza que consigue porque cuando cleotilde llora y se desmorona รฉl no se siente tan invencible como suele mostrarse. "me haces feliz," le corrige sin titubear, pronuncia cada letra con la certeza de quien le dedica cada latido y cada sonrisa a ella, que si estรก allรญ y es mejor es por ella. le permite contornear su rostro, รฉl mismo se permite deleitarse con caricia contra la mandรญbula y deja que pรกrpados caigan ligeramente, suspiro suave casi aliviado, porque al menos en ese preciso instante estรกn a salvo, incluso cuando todo a su alrededor parece caerse a pedazos. asiente, la entiende, y se toma un momento antes de volver a mirarla a los ojos. "no necesito que estรฉs entera, no necesito que estรฉs bien," le aclara mientras le acaricia con cariรฑo una rodilla, su mano se mueve por su muslo de manera inocente, afectuosa, como quien busca brindar calor reconfortante. "solo necesito que me dejes quedarme contigo, eso es todo. lo demรกs lo resolveremos sobre la marcha," asegura con brillo en mirada, uno que parece esperanzador, incluso si semblante acarrea tristeza. hace una pausa chiquita cuando relame los labios, y entonces se dedica a abrir la bolsita de tela que tenรญa entre sus manos. de allรญ saca varias pรบas de guitarra, unas en mejor estado que otras, de marcas propias y otras con impresiones de bandas de rock y metal. "estas eran de mi abuelo," explica. "las coleccionaba de los conciertos a los que iba, decรญa que valรญan un montรณn... no por las bandas, sino por lo bien que la pasaba, porque cada una tenรญa una historia," sonrisa apenas quiere nacer, gracia arrastrรกndose entre entraรฑas adoloridas. con torpeza y dificultad se mueve para sacar su cartera desgastada que se niega a cambiar, y de uno de los compartimentos saca una foto igual de desteรฑida y con dobleces. en ella se ve a un hombre de cabello largo y barba canosa, con un arete grueso en la oreja justo como el que tiene renato. en su regazo, un niรฑo de rizos espesos y mirada inocente, no mayor a unos cinco o seis aรฑos, y sobre el mismo, una guitarra mucho mรกs grande que รฉl, prรกcticamente imposible de manejar para unas manos tan pequeรฑas. no dice mucho mรกs, solo le extiende la fotografรญa y รฉl se dedica a jugar un poco con las espigas, comisuras se elevan como si pudiese escuchar narraciones que corresponden a recuerdos en la infancia, y entonces vuelve a mirar a castaรฑa. "ยฟestรก bien si las ponemos en la habitaciรณn de cosmo?" pregunta, elevando la agrupaciรณn de puรกs entre pulgar e รญndice. "querรญa dรกrselas antes," menciona, y media sonrisa flaquea, porque no hubo tiempo.