El día que mi perro me HUMANIZO
Mucho se habla por ahí, acerca de lo “perjudicial” que es humanizar a las mascotas. Y yo me pregunto: ¿Acaso qué es humanizar, tratar con amor, cuidado y dulzura? No sabía que el amor era un sentimiento excluyente que solo existe entre seres humanos, y si es así, me encantaría sentir que realmente nuestra humanidad pone el amor por encima de cualquier cosa, que lo practica y que en ese acto de amor profundo aprende a amar a sus semejantes y tooooodaaaa la naturaleza.
Me encantaría ver que existe tanto, tanto y tanto amor entre los humanos que respetan sus creencias, sus procesos, sus sentimientos y realmente se tratan con dulzura; me gustaría ver el respeto y comprensión por el sano bienestar emocional del individuo y de todos los seres vivos que lo rodean.
Si existen tantas críticas sobre “humanizar “a los animalitos, que en realidad significa según el maravilloso diccionario: Hacer a una persona o una cosa más humana, menos cruel o menos dura.
Entonces cómo se humanizan las mascotas? si en realidad ellos NO conocen la crueldad o la dureza.
Es hora de volvernos más humanos menos crueles y menos duros. Me pregunto cuál es la razón por la cual muchos humanos maltratan a sus hijos, sus parejas o a sus subalternos, los gritan, lastiman física y emocionalmente. Ese acaso no es un acto “animal” como lo mencionarían los periódicos.?
¿Acaso el ser animal, desde cuando ser animal es sinonimo de maldad o es un adjetivo calificativo peyorativo. Volviendo al diccionario y Etimológicamente encuentro que ANIMAL, viene animales ‘ser vivo, ser animado’. De la familia etimológica de alma.
Considero el hecho de SER HUMANO como un regalo maravilloso, realmente es un HONOR SER HUMANO, tener las infinitas facultades que poseemos, tener la capacidad de construir un mundo individual y global tan bello y excelente como deseamos, ser constructores y arquitectos no solo de grandes ciudades y metrópolis sino también de nosotros mismos, y sin embargo entre tanto caos y rapidez que se mueve la vida, se te olvida amar y amarte. La especie humana generación tras generación ha venido evolucionando, y creo que así mismo es necesario evolucione el valor, apreciación y por tanto el trato a los animales.
Los animalitos en casa, se convierten en el recordatorio de la importancia del AMOR Y DEL GOZO en tu vida, son una llamita de gozo que se enciende y activa al llegar a casa.
En mi caso y así AMO decirlo, Milo me HUMANIZO. De niña nunca tuve relación con animalitos, antes, por el contrario, me enseñaron a temerles y tenerles un poco de fastidio; como adolescente y adulta, (ignorante e inconsciente), siempre los ignore y muchas veces y con vergüenza deberé reconocer mi indolencia ante su existencia.
Consideraba absurdos actos como tener que salir de la comodidad de mis cobijas un domingo a las 7:00 am para llevar un perrito a hacer pipí; ¡peor aún tener la obligación de regresar a casa no más tarde de las 7:00 pm, para darle comida, por favor!!! Eso no era para mí.
Ni hablemos del hecho de tener que encontrar popis en el tapete de la sala, la huella imborrable de un mordisco en una finísima mesa de centro ella, o ladridos agudos y estridentes.
En mi caso, que es mi experiencia, la única que estoy contando, podrá darte la sensación que poseo algún “síndrome, es verdad así es. Pues ha sido una reunión un conjunto de síntomas los que ha provocado en mí.
Llego casi como un regalo caído del cielo o una maldición” del infierno según los observadores; antes de su llegada pase casi veinte días en una montaña rusa sin saber qué hacer si recibir el regalo que me daba una pareja de amigos, que consideraban al igual que otros tanto simpatizantes positiva la idea de tener un perrito en casa como una buena compañía o no hacerlo como me insistían otros tantos (los más cercanos) pues me encontraba a portas de “esclavizarme” “atarme ” y confinarme, por supuesto aparte de crear un gasto económico absurdo e innecesario, pues para muchos podría usar este dinero en más ropa, viajes o diversión.
Mi experiencia como “madre” de hijos peludos, había sido bastante deficiente y digo MADRE aclarando que NO he dicho MADRE BIOLOGICA PERRUNA, lo que sería bastante bizarro.
Hablo de madre perruna porque para mí, madre es sinónimo de un ser de amor, que cuida, protege y mima, no necesariamente debe ser biológica, de un género determinado o de la misma especie, sencillamente es un concepto que significa AMOR, CUIDADO, COMPROMISO, RESPONSABILIDAD.
De la misma manera que me considero la madre de cada uno de mis proyectos arquitectónicos o literarios, así veo a Milo, como alguien que requiere de mi amor, de mi cuidado y de mi buen trato, pues de esto depende su bienestar en este mundo, es mi responsabilidad. Adquirí con él un compromiso de amor, como el compromiso de amor que se crea en una unión marital o de pareja.
Habiendo hecho la previa exposición de por qué me refiero a Milo como mi hijo peludo, me gustaría contar porque Milo me HUMANIZO.
Una vez Milo arribó a casa, empezó el proceso de domesticación, para Milo por supuesto; debía enseñarle a un ser chiquitico (que al igual que yo fue parido para nacer, inocente e inexperto tal cual como yo lo hice) a hacer pipí en un periódico (como carajos enseña uno eso) a portarse bien, a comprender mi voz, a comer, a atender instrucciones, a quedarse tranquilo en casa si yo debía salir etc. y tantas otras cosas.
Sin embargo y mientras mi atención estaba en estas actividades de “domesticación” Milo, calladito y sutilmente había empezado su tarea de HUMANIZACION conmigo, con el pasar de los días, las semanas y los meses su AMOR empezó a ser un efecto visible en mí, y en mi carácter, por supuesto solo podre citar algunos puntos, aunque la lista es interminable, por ejemplo:
· Lo primordial que milo me ha enseñado es decir SI, si a la vida, si a evolucionar, a emprender nuevas cosas y a asumir desafíos, pues decir SI a su llegada, realmente me costó.
· Segundo y también prioritario en mi caso: Milo, me ha enseñado a comprometerme desde el amor, me ha enseñado a cuidar y amar con mayor atención, ternura, dulzura y suavidad. Cualidades necesarias en un matrimonio y que de que de seguro me servirán en caso que sea madre biológica o adoptiva de un ser humano.
· Salir de mis cobijas un domingo a las 7:00 am, me enseñó a ver, comprender y atender también las necesidades de otros.
· Tener la “obligación” de regresar a casa no más tarde de las 7:00 pm, me enseño la importancia de tener mi hogar, mi familia y echar raíces, también me enseñó a priorizar y seleccionar las verdaderas amistades o la asistencia a eventos vanos y sin propósito, pues correr alrededor de un apartamento detrás de Milo había adquirido más valor que la asistencia a cocteles con reconocidas personalidades.
· Encontrar popis en el tapete o el mordisco en una mesa finísima de madera, me enseñó a darle a las cosas materiales su lugar verdadero: solo son cosas, cosas que me sirven por supuesto y agradezco, pero al fin y al cabo cosas, que pueden cambiarse, pero que no son mi vida, así que me enseño el despojo.
· Quitarme la comida de la boca y darle el ultimo pedacito de algo, me enseñó a compartir.
· Los ladridos agudos s y estridentes, que a veces me hacer respirar más de una vez, me han enseñado dominio propio, paciencia, tolerancia, calma y respirar profundo. Cualidades bastante necesarias que enriquecen las relaciones interpersonales.
· Milo es un experto en enfoque, me ha enseñado que independientemente de lo que ocurre a su alrededor, si hay una gomita encima de la mesa merece su atención cuanto tiempo sea necesario hasta que la obtenga. Esta es una cualidad maravillosa en la vida, pues solo mantenerte enfocado en la visión que tienes para ti hará que se precipiten tus sueños. Permanece enfocado en los deseos de tu corazón.
· Milo me ha enseñado la importancia de poner sanos limites a los demás y hacer respetar mi hogar y todo lo que consideras requiere mi cuidado.
· He aprendido a disfrutar la compañía en el silencio y en sencillamente estado de permanecer.
· Milo me enseño que nuestro hogar es nuestro espacio de recreo y diversión, que al llegar a casa después de un largo día, es primordial batir la cola de felicidad, sacudirse y darse el tiempo de jugar con la familia y conectarse con el genuino bienestar.
· Milo también devolvió la comodidad y libertad lejos de los estándares sociales de la moda; con su llegada quedaron atrás las faldas y tacones; correr detrás de el en tacones y falda no es cómodo, tampoco el sentir sus uñitas en mis piernas cuando me saluda, así que ahora el jean y los tenis están bien.
Ni te hablaré de que es nuestro compañero de gozo, pues celebra con nosotros en nuestra felicidad, también me besa y llora cuando lloro, es un experto cuidándonos.
Te confieso que sus ladridos a veces me hacer respirar más de una vez, sin embargo, he comprendido que el poder del amor, hace todo posible, hasta mantener la calma y permanecer cuando creo que ya no doy más.
He despertado miles de cualidades que benefician mi carácter, aumentan mi consciencia y enriquecen mis relaciones.
Podría quedarme aquí enumerando más y más y más y más cualidades que he despertado a través de MILO, pero ya es suficiente este texto, que se fue extendiendo entre la emoción, el amor y el agradecimiento por ser merecedora de tan transparente y amorosa compañía. Que definitivamente para mí es un hijo, un ángel, un maestro o sencillamente una mascota, como prefieras decirle.
Realmente aquí lo importante es la maravillosa experiencia emocional que vivo a su lado. Si un síndrome es un conjunto de síntomas, todos los síntomas que Milo me ha dado son de amor, de bienestar y felicidad. Y si eso tiene también nombre síndrome patológico para otros, pues qué le vamos a hacer.
¿Mejor me abstengo de contarte cuando sonríe o cuando le ladro y me contesta... porque tal vez podría ser la promotora de un nuevo síndrome, cuando el único síndrome que debe existir es el del AMOR? ¿A quién? Pues sencillo a todos y entre todos: Humanos, perros, gatos, vegetales, montañas, minerales, anfibios, reptiles y todo lo demás pues la naturaleza es perfecta y todo rebela belleza y AMOR. Y por supuesto el AMOR jamás será excluyente, condenatorio, o discriminante.
Celebro que Milo me haya HUMANIZADO, pues todo lo que ha despertado en mí, ahora lo puedo practicar con otros seres de mi especie y eso enriquece mi propia humanidad.
Erika España Skinner
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