Zamboo came to visit today!!! #zamboo

seen from Italy
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Germany

seen from United States
seen from Belarus

seen from United States
seen from Poland

seen from Australia
seen from Australia

seen from United States
seen from Australia
seen from United States
seen from China
seen from China
seen from Australia
seen from Türkiye

seen from United States
Zamboo came to visit today!!! #zamboo

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Zamboo: Decidir nunca fue tan difícil
Sófocles decía que las decisiones rápidas son decisiones inseguras, pero acaso porque nunca tuvo que jugar Zamboo, el nuevo juego del estudio Nonsense Arts que lidera Nicolás Recabarren. En este juego aprendemos (mas temprano que tarde) qué tan lejos podemos llegar de acuerdo a la rapidez de nuestra decisión. Nótese que no hablo de reflejos, sino de decisiones, de tomar la oportunidad en el momento justo y aprovecharla, para seguir adelante hasta que tengamos que tomar una nueva decisión.
Es que el juego es eso: una concatenación de determinaciones que sólo acabará cuando metamos la pata, cuando seamos víctimas de nosotros mismos. Porque en el juego (aunque parezca lo contrario) no hay nada que nos obligue a perder más que nuestra propia inseguridad.
Controlamos a un pequeño hombrecito con una especie de jetpack en su espalda, cuya misión es elevarse hasta lo más alto que pueda llegar. No hay un objetivo final, sólo se trata de subir y subir. Mientras vamos avanzando nos cruzaremos con una especie de vigas que transportan unos bloques con pinchos; estos bloques, como seguro adivinarán, serán nuestra perdición si es que se nos ocurre darnos contra ellos. La velocidad de los bloques varía, haciéndonos difícil encontrar el momento más oportuno para seguir subiendo.
Empezamos en el suelo, donde todo es seguridad, pero apenas tappeamos por primera vez ya quedamos a merced de nuestra habilidad de timing y nuestra sabiduría para saber cuándo avanzar y cuándo quedarnos a esperar. Por si fuera poco no hay vuelta atrás: una vez que superamos el primer bloque sabemos que siempre estaremos atrapados por arriba y por abajo en una tensión que crece a medida que avanzamos en metros, que es la manera en que el juego mide nuestro progreso.
Jugar Zamboo se me antoja una metáfora de los momentos importantes en nuestra vida. Nuestro momento está ahí adelante y lo único que nos separa de él es un obstáculo; elegir el instante adecuado para tomar la decisión es lo que separa el éxito del fracaso. Y por cada oportunidad que tenemos adelante, sabemos que no hay manera de retroceder, que no es posible dar la vuelta por donde vinimos, que estamos entre la espada y la pared. Eso es, para mi, Zamboo.
Tiene también un curioso ingrediente adictivo porque cuando perdemos, como ya dije, lo hacemos porque somos víctimas de nuestra ansiedad, porque nos apuramos demasiado o nos quedamos muy atrás; perdemos porque no supimos controlarnos ni tuvimos la capacidad de elegir el momento oportuno. En Zamboo uno pierde porque es hijo de sus demonios, y queremos seguir jugando porque tenemos que dominar esos demonios.
El juego fue desarrollado por Nicolás Recabarren quien estuvo acompañado en el diseño por Ezequiel Nieto y en la música por Tomás Batista. Es interesante destacar que los juegos creados por el estudio argentino Nonsense Arts suelen tener, más allá de su aparente simpleza, mensajes que trascienden la mecánica o el game design. Cuando jugamos (si estamos atentos) podemos encontrar la metáfora detrás del juego y entender que todo se trata de decisiones, como en Zamboo, o intentar derrotar a la inevitabilidad del destino, como en Super Pretentious Machine.
Personalmente creo que todos deberíamos jugar Zamboo y hacer la instrospección, conocer nuestro grado de ansiedad, de concentración, nuestra capacidad de entender la situación en un pestañeo y medir nuestra osadía. Se puede jugar en navegador o descargarlo en el escritorio, y también se puede bajar en el smartphone, siempre y cuando tengas uno con Android. Encima es gratis.
Cristian Cris