Amy Adams ha sido reservada a nombre de Carolina.
A partir de este momento, cuentas con 48 HORAS para enviar tu formulario de audición. De llegar a necesitar más tiempo, no dudes en pedirlo. ¡Muchas gracias por el interés!
seen from United States

seen from Argentina

seen from China

seen from Italy
seen from China
seen from United States
seen from Australia

seen from Australia

seen from United Kingdom
seen from United States

seen from United States
seen from Australia

seen from Spain

seen from United States
seen from United States
seen from Germany

seen from Japan
seen from Türkiye
seen from Hong Kong SAR China
seen from Belgium
Amy Adams ha sido reservada a nombre de Carolina.
A partir de este momento, cuentas con 48 HORAS para enviar tu formulario de audición. De llegar a necesitar más tiempo, no dudes en pedirlo. ¡Muchas gracias por el interés!

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
“¿Segura que esta vez sí tendrá todo listo?” Fue lo que Troy preguntó con angustian al otro lado del teléfono. Ella iba en el asiento trasero de la camioneta de su chófer, sosteniendo el celular con pereza, apoyando el codo sobre el borde de la ventana. Suspiró y, como si pudiese verla, asintió con su mínima calma.—Puedo decirte que sí.—Sabía lo angustiado que podía ser el hombre, teniendo en cuenta las palabra de su padre luego de informarle que el contrato no había sido firmado por Darrel Noriet. Las expresivas palabras del señor Víctor Cacciatore eran severas, acentuando más su vocablo extranjero perdiendo la poca paciencia que llevaba. Y no era de echarla la culpa, plantearon el acuerdo con anticipación para que el capricho de Darrel pudiese detenerlo. Pero cuestionarlo era un reto, puesto que perdería su misma paciencia si debatía con un señor con la arrogancia cual globo de helio.—Te hablaré cuando esté todo listo, no tomará mucho tiempo.—No tenía intenciones de estar en la sala de conferencias en la Corporaciones Noriet. Su chofer le informó la llegada a la edificación. Unos 30 pisos por lo menos tenía que recorrer para llegar al destino. Teressa le dijo al hombre que la esperara en el auto. Otra, de las tantas cosas que no le agradan, era estar con protección a sus espaldas. Llevaba consigo muy pocos agentes de seguridad, sólo su chófer.
Fue recibida con cordialidad y atención al máximo en la zona de identificación y recepción, llevada a un ascensor especial sin tener que compartirlo con empleados y visitantes de la empresa. El elevador la llevó a una velocidad de vértigo, encontrándose en el último piso. Su mirada se fijó en el espejo de la máquina, verificó su atuendo una última vez. Su cabello laceo caía por encima de sus hombros en puntas rectas y delicadas. Sus hombros se encontraban cubiertos con un sobretodo de color negro, que se alargaba hasta sus pantorrillas ajustado con un lazo en la cintura. Su bolso lo afirmaban sus dedos y las puertas se abrieron. Pudo ver la asistente del otro día, por lo cual sonrió con cortesía.—Buenas tardes.—Saludó con un asentimiento. --Tenía cita con el señor Noriet.—Informó.