Últimamente estaba más cansada de lo habitual, y sospechaba que se debía al hecho de tener dos trabajos y demasiado en lo que pensar respecto a su vida personal. Pero no estaba en sus planes ponerle un freno a su descabellada rutina, lo último que necesitaba era tiempo libre para permitir que el arrepentimiento y la tristeza la tomaran por sorpresa para derribarla nuevamente. Por eso se encontraba en una de las salas de la discográfica a las nueve en punto de la mañana, donde aguardaba con un café en mano y varios papeles a quien sería su compañero de trabajo de aquel día. Le habían asegurado que alguien la ayudaría a comenzar el proceso de escritura para posteriormente volcarse de lleno a la producción cuando tuviera una base sólida en cuanto a las letras. Pero tal persona se estaba tomando su tiempo en aparecer. Luego de varios minutos de espera, finalmente escuchó la puerta abrirse a sus espaldas y se volvió con curiosidad.











