–Sólo no me mires, Aiden, mierda me pones los nervios de punta– respondió con algo más de calma. –¿No puedo estar sin nadie? Necesito estar solo al menos lo que resta de mi vida, estoy harto de toda esta mierda.
Lo siento --esbozó algo avergonzado, llevando su mirada al suelo--. Disculpe, pero no me está permitido dejarle solo --musitó repitiendo lo que tantas veces le habían exigido--. Podría llevarle a su casa si lo desea, quizás allí pueda estar en un mejor ambiente.












