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i NEED to be hugh jackmans controversially young girlfriend

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Aniversario Perfecto...
El vendo mis ojos con algo suave y terso que acariciaban mis ojos con vehemencia, asustada y emocionada trate de ubicarlo pero solo su aroma, su perfume varonil se encontraba en el aire.
-Deja ya de jugar- Dije riendo y buscando en el aire su presencia, sus dedos tocaron los míos entrelazando nuestros dedos, di un pequeño salto de asombro y el comenzó a caminar lento, tranquilamente mientras acariciaba mis dedos con el pulgar como era su costumbre.
Sin previo aviso su respiración se sintió en mi nuca y oí chasquear sus labios para susurrarme.
-¿Dejaras tu cuerpo a mi merced?- Sus palabras eran como suaves carias entonando en mi oído, suspire al sentir su calor en mi piel, tomando los tirantes de mi ajustado vestido negro.
Mordí mi labio tratando de imaginar lo que por su mente planeaba y pensaba hacer sobre mi cuerpo. Un aniversario de ensueño eso era esta noche.
-Es todo tuyo- Respondí a su insinuante pregunta, beso mi nuca lanzando una advertencia de lo que vendría al resto de mi cuerpo, la lujuria comenzaba a brotar con calor de mi cuerpo.
Sus lábiles manos bajaron el cierre de mi vestido escuchándose un largo y agobiante roce con los dientes de plástico, el suave algodón halago a mi piel con dulces besos de caramelo hasta anidarse en el suelo.
Y ahí estaba casi completamente desnuda, lo escuche dejar salir un resoplido de quizás admiración, sus manos acariciaron mi cintura suavemente hasta mis caderas, su dedo índice dibujo mi ropa interior torturándome bajándola lentamente.
-Por favor- Roge mientras dejaba caer las bragas desde mis rodillas al suelo.
-No debes hablar- Beso la esquina derecha de mi boca, desasiéndose de mi sostén.
-Quieta y por favor déjate llevar por mí- Junto mis codos en mi espalda anudándolos con la misma tela que vendo mis ojos, respire profundamente, solo estaba ahí parada con mis tocones matadores.
Me tomo en sus brazos y me recostó boca abajo sobre la mullida cama.
Sus manos se posaron en mis caderas elevándolas con gracia. Sus dedos rodearon mi cuello apretándolo con fuerza, gruñí ligeramente al sentir el ligero dolor, sus dedos viajar por mi espalda remarcándolos contra mi piel dejando un camino de diligente ardor.
Acaricio entre mis nalgas, sorprendiéndome al sentirlo tocar mi ano, una y otra vez, era una sensación rara y placentera.
Su dedo lo recorrió varias veces antes de sentir el empujón feroz al meterlo en el lugar más oscuro de mí.
-¡ah!- Gemí con fuerza por su agresivo arrebato pero agresividad no seso, metió y saco su dedo de mi ano violentamente, jugando a la velocidad y a la tenacidad.
¡Ah! ¡Aah! Gemía en mis adentros volviéndome loca por no dejar soltar alguno, un placer desconocido y delicioso que me hacía vibrar complaciendo mis más oscuros anhelos de diosa que me elevaban a un sentimiento ardiente y entonces se detuvo dejándome frustrada y queriendo más de ello.
Ante mi respiración agitada no sentí su presencia solo su perfecto aroma a Mont Blac en el aire.
Impaciente moví mis caderas en un intento desesperado para sentir sus calientes manos y dedos sobre mi piel… cuando de repente escuche un sonido sordo que resonó contra mi piel dejando un dulce dolor.
-¡¡Ah!!-Grite más de sombro que de dolor, sabía lo que me golpeo era una fusta que jamás aviamos ocupado arrinconada al final del armario con deseos de montar algún día.
El pequeño cuadro al final acaricio mi mejilla dejándome su aroma a cuero puro y un rose ligero en la piel de mi espalda.
Presiono el muy delgado y largo bastón contra mi clítoris asiendo gruñir y desear con un repentino azote en mi nalga derecha, volviéndome a dejar ese ardor exquisito que me ase destellar de lujuriosa agonía.
-Pídemelo- Ronroneo acariciando mis nalgas con la fusta.
-Azótame- Esboce ante un suspiro ahogado y un regalo bien merecido, la fusta comenzó hacer su trabajo.
Uno, uno más ,otro más fuerte, un fuerte sonido emitido de mi piel irritada contra el cuero duro pero suave sonando como un eco cada vez más alto dejando un dolor ardiente y fuerte lujuria y más que pasión, ahí van dos más fuerte seguidos hasta que su último golpe desgarro mi piel mostrando la herida con sangre.
-¡Ah!- Grite con fuerza entre gemidos, me volvía loca era demasiada excitación acumulada y mi interior amenazaba con explotar se deliciosa miel que él sabe preparar.
Su lengua elimino cualquier rastro de rojo carmesí, mordiendo y besando mi nalga adolorida.
-Basta te necesito- Dije como plegaria.
Pude casi ver su sonrisa de satisfacción y pura lujuria reflejada en su mirada, su mano acaricio mi trasero mientras el suave sonido de la tela de su ropa sonaba mientras él se la quitaba.
-¿Cuánto lo necesitas?- Por fin sus palabras calmaron mi desesperación.
-Desesperadamente- Solté un jadeo al sentir su perfecta fuerte y gruesa erección entre mis nalgas.
-Ahora aún más- La punta de su pene acaricio agonizantemente mi perineo y mi vagina.
-¿Duro?- Acaricio cada letra al hablar.
-Se un demente- Respondí a su posdata.
Sus manos se apoderaron de mis caderas dando un tirón firme y fuerte, atrayéndome directamente hacia él su duro y recio pene en mi interior, envistiéndome montuosamente abriéndose paso ferozmente en lo recóndito de mi ser, dándome una sensación de escalofrió placentero, armonizando mi vagina con música.
Todo vuelo saliendo un poco de mi para darme un más de sus envestidas violentas y firmes.
Entra sale, sale entra, firme y feroz acariciando mi interior con su encarnada potencia, jadeo, grito, gimo, gruño, me ahogo entre mi placer y mi exterior.
-¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!- Es inevitable gozar ante sus envestidas directas, felices y hasta llegaran hacer de un animal, mi garganta sufre ante mas continuos quejidos amenazando con dejarme sin habla.
Se inclinó sobre mí, mientras sus caderas daban tiraban contra mi trasero sonando nuestros cuerpos al chocar un sonido agudo y sonoro, tomo mis senos apretando mientras mis pezones entre sus dedos son estrujados y masajeados con fuerza y exabrupto.
-¡Me vengo!- Exclamo sintiendo el alivio torturador venir a mí, esas cosquillas internas difíciles de describir y quizás no descritas y mucho menos dichas.
Se dejó ir, enderezando su espalda sin dejar ni disminuir su vaivén exquisito y con mucho furor, pasión, un movimiento que te lleva al límite de la locura y que te invita a saltar hasta el fondo más oscuro.
Y por si fuera poco, su mano reclamo mi nalga adolorida y hace poco sangrada, dándome como bienvenida una serie de nalgadas resonantes y al compás de sus letales envestidas.
Y ahí estaba el regalo de Dios hacia lo que significa ser femenina una mujer, un escalofrió me recorrió de la cabeza a los pies, por fin toque el cielo y me quede ahí relajándome por completo, me vine, un orgasmo que sientes desgarrar por dentro de puro placer.
-¡¡AH!!- Gemí o grite no estuve muy segura cuando le dio el matiz el final perfecto a mi exhausto punto más que medio, me lleno con lo más dulce de él, jalándome el cabello, apretando el nudo con sus dedos.
Sus movimientos cesaron en casi seco, suspire con alivio y un suave dolor inundo mi interior al sentirlo salir.
Con respiración agitada, entrecortada y esfuerzo por respirar con normalidad, tomo mis hombros y me sentó en la cama con delicadeza, me quito la venda de los ojos y la que unía mis codos con suavidad y lentitud.
Sonrió al ver mis ojos fijos en él y sus movimientos, me regalo un beso que dio por terminado un aniversario perfecto.