Einstein: Man fuck that Achilleus guy!
Will: That's a great idea
Einstein:
Will:
Einstein:
Will:
Einstein:
Will: I mean, oh no why?
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from United States

seen from United States
seen from Japan
seen from China

seen from France
seen from Australia
seen from Tunisia
seen from United States
seen from Brazil

seen from Chile

seen from United States
seen from Sweden
seen from Uzbekistan
seen from United States

seen from Spain
Einstein: Man fuck that Achilleus guy!
Will: That's a great idea
Einstein:
Will:
Einstein:
Will:
Einstein:
Will: I mean, oh no why?

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Will: Why are people so obsessed with Top or Bottom? I'm just happy i get to sleep in a bed!
Blue: I'm gonna tell him
Achilleus: Don't you dare
Pucker up! (Para Proteus)
Send me Pucker up! to see how my character kisses yours: 15
Ni coches sobre el asfalto mojado, ni voces ni pasos, solo el crepitar de la lluvia golpeando en la ventana alcanzaba a escucharse en esa noche. Como el silencio estaba hecho en el exterior, cubría también el interior de la casa, de ese salón. Habían pasado de las palabras y hasta la televisión estaba ya apagada. Lo único que permanecía desde el principio de la tarde era el aroma del incienso que todavía flotaba en el aire, envolvente y embriagador.
Las horas habían pasado lentas, pero cómodas. Volviendo la vista sobre el tiempo que llevaban en ese sofá, parecía muy corto, y a la vez muy largo. Era la contradicción que se daba cuando tenían esas tardes desganadas, pero no aburridas, llenas de charlas banales, intrincadas en su esencia, besos profundos con los ojos cerrados, completamente desinteresados, caricias sin cariño, pero gran respeto y afecto, y las intenciones más sensuales que sexuales en, por ejemplo, ese momento en que la mano de uno de los dos había decidido pasearse por el vientre del otro, rato después de que se hubiera roto aquel acuerdo no hablado de confinarse cada uno a un lado del sofá.
Esa confortable monotonía había dado lugar paulatinamente a una atmósfera distinta, más cálida incluso, podría asegurar, y el brujo en algún momento había pasado a ocupar un lugar entre las piernas del americano. Para cerrar aquella reunión, no era un mal desenlace. Sus pulgares levantaron ligeramente la camisa del otro, y casi con un atisbo de renuencia a abandonar los suaves y encantadores labios que anteriormente besaba, se agachó a rozar con los propios la limpia y clara piel de su vientre.
No se quedó ahí, sin embargo, y todavía acabó por retirarse de esa posición para bajar por las piernas aún vestidas. Sus dedos bajaron con más prisa, y mientras su boca todavía descendía por la rodilla ya estaban ocupándose de descalzar al rubio. Para cuando llegó, sus manos sostenían uno de sus pies, por cuyo empeine deslizó sus labios, con detenimiento, con cuidado, con devoción, muy convincente para tratarse de un papel para ser interpretado solo en esos momentos cuando todo estaba en silencio dentro y fuera de la habitación y sus encuentros estaban por tocar a su fin.
{ { William & Proteus