------Corre, corre.... escuchaba una lejana voz que me alentaba a seguir huyendo, mire hacia tras el me perseguía grita llena de terror.
Estaba inmovilizada, mis piernas no respondían. ---- Ayúdame ellos están cerca, no, no, no.... Todo se volvió oscuro; y de repente, desperté.
Encendí temerosa la lámpara que se encontraba en el buró cerca de mi cama; respire tan profundo que pude controlar mi taquicardia, no podía creerlo otra vez ese sueños, otra vez ellos, no importaba en dónde estuviera aquellos espíritus siempre me observaban, intangibles ante mis ojos pero reales en mi alma.
Esas criaturas se escondían de tras de sus miradas penetrantes siempre observando cada movimiento que realizaba. Las noches me causaban conflicto, no era sencillo conciliar el sueño.
Mi mente estaba tatuada con sus sombras, sus voces retumbaban como una sinfonía sin fin, murmullos al llegar el anochecer, todo acababa hasta el amanecer.
----Aléjate de mi, gritaba al ver a esa criatura de dos metros de altura, mirada profunda, manos y pies largos, piel grisácea la cual daba la apariencia de estar cubierto de cenizas por doquier, ojos rojos cómo lava y dientes afilados como si fueran pertenecientes a un gran tiburón que está esperando ver a su víctima para devorarla.
Aquel ser intimidante mantenía su vista en mi sin parpadear, no había nada ni nadie sólo él y yo, listo para atacarme cómo lo solía hacer, lo mire de manera insistente; estaba lista para tener la victoria, pero el lugar dónde estábamos no era de gran ayuda, ese terrero era desconocido para mi en cambio el conocía cada hectárea de el, estaba confundida, me encontraba en un bosque oscuro en medio de la nada y sin motivo alguno aparecí en otro lugar.
--- ¿Que hago en un bosque en llamas dónde hay una cabaña abandonada y el suelo está agrietado? ¿Cómo llegue aquí? No sabía, por más que intentaba recordar era en vano, no estaba mi madre ahí, ni mi padre, en realidad ninguna persona que amara pero fue lo mejor, si hubiesen visto lo que estaba a punto de suceder juro que aquella imagen se hubiera quedado tatuada en sus mentes.
La bestia se dirigió a mí, sus pasos agresivos solo me mantenían alerta y yo estaba lista para defenderme pero un susurro proveniente de un extraño lugar fue alejando aquellos pasos, de sorpresa escuché un despierta ya es tarde, esa bestia comenzó a desvanecerse y entonces... abrí mis ojos, era tan solo un sueño el comienzo de mi pesadilla.