Más de "consent without consent", capítulo 2 de Profit Over People, Noam Chomsky
Como buen liberal del New Deal, Bernays había desarrollado sus talentos en el Comité de Información Pública de Woodrow Wilson, la primera agencia de propaganda de estado en los Estados Unidos. “Fue el sorprendente éxito de propaganda durante la guerra lo que abrió los ojos a la minoría inteligente en todos los resquicios de la vida a las posibilidades que ofrece regimentar la mentalidad pública”, explicó Bernays en su manual de Relaciones Públicas titulado “Propaganda”. Esos pocos inteligentes tal vez no tenían conciencia de que su “éxito sorprendente” tenía como base (en una medida no menor) en fabricaciones propagandísticas sobre atrocidades cometidas por los hunos, proporcionadas por el Ministerio de Información de Reino Unido, que en secreto definía su labor como “control del pensamiento de la mayor parte del mundo”.
Toda esta valiosa doctrina wilsoniana, conocida como “idealismo wilsoniano” es teoría política. El punto de vista del mismo Wilson era que una élite de caballeros con “ideales elevados” es necesaria para preservar la “estabilidad y la integridad moral”. Es la minoría inteligente de “hombres responsables” la que debe controlar la toma de decisiones, explicó Walter Lippman otro veterano integrante del Comité de propaganda de Wilson en sus influyentes ensayos sobre democracia. Lippman fue también una figura respetada en el periodismo de Estados Unidos y un comentador destacado sobre asuntos públicos durante medio siglo. La minoría inteligente se compone de una “clase especializada” que es responsable de establecer la política y de la “formación de una opinión pública sólida”, elaboró Lippman. Deben estar libres de interferencia proveniente del público general, que se compone de “individuos ajenos al tema, ignorantes y entrometidos”. El público debe ser “puesto en su lugar”, continuó Lippman: su “función” es ser “espectadores de la acción”, no participantes, con excepción de ejercicios electorales periódicos en los que podrán elegir entre integrantes de la clase especializada. Los líderes deben contar con la libertad para operar en “aislamiento tecnocrático”, tomando prestada terminología del Banco Mundial.












