--No sé qué hacer, Arlo, te juro que ...--Las tensiones entre ambas parecían haberse disipado, al menos momentaneamente. El arresto de King era lo único que tenía en la cabeza y necesitaba solucionarlo. Caminaba de un lado al otro de la habitación. En general le costaba mucho quedarse quieta, ¿y ahora? mucho más--Quiero sacarlo de esa celda sólo para poder patearle el trasero tan fuerte...--Sus puños se cerraron a la vez que daba media vuelta y volvía a caminar sobre sus pasos--Y al mismo tiempo estoy tan preocupada porque no quiero que nada malo le suceda, pero se lo merece, ¿sabes?--Por un momento parece que ha encontrado la calma, se detiene en su caminata. Segundos después, el enojo vuelve-- ¡no puedo creer que nos haga pasar por ésto!--¿Por qué no había nada cerca que pudiera golpear o tirar al suelo?